Mensajes de SAN PEDRO DE MERIDA (Badajoz) enviados por Críspulo Cortés Cortés:
El vino en bota, y la mujer en pelotas.
De la mujer, la limpieza se conoce en la cabeza y en los pies.
El vino, de la verdad es amigo.
De la mujer, del tiempo y la
mar, poco hay que fiar.
El vicio, saca la casa de quicio.
Del amo y del mulo, cuanto más lejos más seguros.
El vino con el amigo.
Del amo y del mulo cuanto más lejos más seguros.
El viajero que sed siente, se agacha y besa la fuente.
Del amor al odio, sólo hay un paso.
El vino debe tener tres prendas de mujer hermosa: buena cara, buen olor y buena boca.
De la mentira viven muchos, de la verdad, casi ninguno.
El vino casi es pan.
De la
noche a la mañana, pierde la
oveja su lana.
El viejo y el horno por la boca se enciende.
De la mujer el primer consejo, que el segundo no lo quiero.
El verano es el mejor amigo de los pobres.
De la mujer el consejo primero, del hombre el postrero.
El vino alegra el ojo, limpia el diente y sana el vientre.
De la
mar el salmón y de la tierra el jamón.
El vientre lleno aunque sea de heno.
El vino, comido mejor que bebido.
El viejo pone la viña y el mozo la vendimia.
El viejo pierde el diente, pero no la simiente.
El viento y la marea no esperan a nadie.
El vino como el rey, y el
agua como el buey.
El vino abre el camino.
El vino demasiado, ni guarda el secreto ni cumple palabra.
El viejo quiere más vivir, para más ver y oír.
El vino en bota, y la mujer en pelotas.
El viejo que se cura, cien años dura.
El vino, de la verdad es
amigo.
El vicio, saca la
casa de quicio.
El vicio es más peligroso cuando se pone la vestimenta de la virtud.
El viejo que casa con niña, uno cuida la cepa y el otro la vendimia.
El viajero que sed siente, se agacha y besa la
fuente.
El viejo que se casa, mal lo pasa.
El vino debe tener tres prendas de mujer hermosa: buena cara, buen olor y buena boca.
El viejo en su tierra y el mozo en la ajena miente de igual manera.
El viejo por no poder y el mozo por no saber, dejan las cosas perder.
El viejo y el
horno por la boca se enciende.
El viejo desvergonzado, hace al niño mal educado.
El
verano es el mejor
amigo de los pobres.
El viejo el hipo para morir, el niño el hipo para vivir.
El vino comerlo, y no beberlo.
El victorioso tiene muchos amigos; el vencido, buenos amigos.
El vino alegra el ojo, limpia el diente y sana el vientre.
El vago trabaja doble.
El vientre lleno aunque sea de heno.
El veinte de Enero, San Sebastián el primero.
El viejo pone la viña y el mozo la vendimia.
El venido es preferido, que el ausentado pronto es olvidado.
El viento y la marea no esperan a nadie.
El valiente de palabras es muy ligero de pies.
El valiente vive hasta que el cobarde quiere.
El viejo quiere más vivir, para más ver y oír.
El vergonzoso se muere de hambre entre dos panes.
El viejo que se cura, cien años dura.
El veneno como el perfume vienen siempre en frasco pequeño.
El vicio es más peligroso cuando se pone la vestimenta de la virtud.
El vago trabaja más por evitar el trabajo.
El viejo que
casa con niña, uno cuida la cepa y el otro la vendimia.
El vaso malo nunca se cae de la mano.
El viejo que se
casa, mal lo pasa.
El vencido, vencido, y el vencedor, perdido.
El viejo en su tierra y el mozo en la ajena miente de igual manera.
El valor, la buena conducta y la perseverancia conquistan a todo lo que se les pone por delante.
El viejo por no poder y el mozo por no saber, dejan las cosas perder.
El uso hace diestro, y la destreza maestro.
El viejo desvergonzado, hace al niño mal educado.
El uso hace al maestro.
El viejo el hipo para morir, el niño el hipo para vivir.
El uso es maestro de todo.
El victorioso tiene muchos
amigos; el vencido, buenos amigos.
El uno por el otro la casa sin barrer.
El vago trabaja doble.
El último que se pierde es la esperanza.
El veinte de Enero,
San Sebastián el primero.
El último mono es el que se ahoga.
El venido es preferido, que el ausentado pronto es olvidado.
El último en saberlo es siempre el interesado.
El valiente de palabras es muy ligero de pies.
Todos son unos, muertos y difuntos.
El valiente vive hasta que el cobarde quiere.
Todos los oficios son difíciles.
El vergonzoso se muere de hambre entre dos panes.
Todos los mejores dulces llevan su pizca de sal.
El vicio envilece y la virtud ennoblece.
Todos los pájaros comen trigo, y la culpa es del gorrión.
El veneno como el perfume vienen siempre en frasco pequeño.
Todos desnudos nacemos, y así volvemos.
El vago trabaja más por evitar el trabajo.
Todos la querían y entre todos la mataron.
El vaso malo nunca se cae de la mano.
Todos los plazos se cumplen.
El vencido, vencido, y el vencedor, perdido.