Mensajes de SAN PEDRO DE MERIDA (Badajoz) enviados por Críspulo Cortés Cortés:
CANTABRIA
Que buitre alguno, tocara su carne.
Que bestia alguna, comiera su cuerpo.
Sabían, que volviéndose ceniza.
Se fundían con los dioses de la tierra.
CANTABRIA
Con tus sagrados ritos misteriosos.
Contaban sus asombrosas hazañas.
Inmortalizando a tú gente.
Ante el rojo brillo de las hogueras.
CANTABRIA
Al morir, quemaban sus cuerpos.
Con ritos y canto a la muerte.
Entre sonidos de cuernas y aduces.
Devolviendo, a la tierra materia.
CANTABRIA
Que buitre alguno, tocara su carne.
Que bestia alguna, comiera su cuerpo.
Sabían, que volviéndose ceniza.
Se fundían con los dioses de la tierra.
CANTABRIA
Tus hombres, mueren por tú tierra.
Por sus hijos, por la libertad.
Arropados con la luz de tú verdura.
Con las caricias, de adiós a la vida.
CANTABRIA
Al morir, quemaban sus cuerpos.
Con ritos y canto a la muerte.
Entre sonidos de cuernas y aduces.
Devolviendo, a la tierra materia.
CANTABRIA
Mientras, el sol en las alturas.
Funde la bruma en la mañana.
La muerte se esconde en las colinas.
Por la codicia de la loba romana.
CANTABRIA
Tus hombres, mueren por tú tierra.
Por sus hijos, por la libertad.
Arropados con la luz de tú verdura.
Con las caricias, de adiós a la vida.
CANTABRIA
Astur, ligero como el druida volador.
Galopaba solitario en la noche.
Montando su brioso caballo.
Galopa raudo, como el viento.
CANTABRIA
Mientras, el sol en las alturas.
Funde la bruma en la mañana.
La muerte se esconde en las colinas.
Por la codicia de la loba romana.
CANTABRIA
A todos los veneran en las Barcenas.
Por su misteriosa fuerza.
Por su virilidad.
Por ser hijos de la montaña.
CANTABRIA
Astur, ligero como el druida volador.
Galopaba solitario en la noche.
Montando su brioso caballo.
Galopa raudo, como el viento.
CANTABRIA
Ellos son tus hijos:
Astur, el poderoso.
Herdo, el pensador.
Lupo, el guerrero.
CANTABRIA
A todos los veneran en las Barcenas.
Por su misteriosa fuerza.
Por su virilidad.
Por ser hijos de la montaña.
CANTABRIA
En los montes, en los valles.
Sabe morir el Cantabro.
Entre escajos y robledales.
Con lágrimas, en la aurora.
CANTABRIA
Ellos son tus hijos:
Astur, el poderoso.
Herdo, el pensador.
Lupo, el guerrero.
CANTABRIA
Selva orgánica de bosque y verdor.
Por querer ser libre, enfurecida.
Sangrando están tus hijos.
Verde sangre, en bosques profundos.
CANTABRIA
En los montes, en los valles.
Sabe morir el Cantabro.
Entre escajos y robledales.
Con lágrimas, en la aurora.
CANTABRIA
Celosa paladina de tus Barcenas.
Enfurecida por legiones extrañas.
Protegida, con dioses de montaña.
Por la mandrágora y las piedras.
CANTABRIA
Selva orgánica de bosque y verdor.
Por querer ser libre, enfurecida.
Sangrando están tus hijos.
Verde sangre, en bosques profundos.
CANTABRIA
Sepultada, en tú magnetismo.
En tus montes, y valles profundos.
Por la fuerza de Roma acosada.
Como el rayo en la tormenta.
CANTABRIA
Celosa paladina de tus Barcenas.
Enfurecida por legiones extrañas.
Protegida, con dioses de montaña.
Por la mandrágora y las piedras.
LA GUERRA DE CÉSAR
Suelo amurallado de verdor.
Enfurecida por Roma.
Tú, señalaste la frontera en el tiempo.
Por tú libertad.
CANTABRIA
Sepultada, en tú magnetismo.
En tus montes, y valles profundos.
Por la fuerza de Roma acosada.
Como el rayo en la tormenta.
LA GUERRA DE CÉSAR
Suelo amurallado de verdor.
Enfurecida por Roma.
Tú, señalaste la frontera en el tiempo.
Por tú libertad.
A los pendejos ni Dios los quiere.
A los que Dios ayunta, el diablo no los separa.
A los tontos no les dura el dinero.
A los treinta doncellez, muy rara vez.
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Al que Cristo se la de, San Pedro se la bendiga.
Al que Cristo se la dé, San Pedro se la bendiga.
Al que de ajeno se viste, en la calle lo desnudan.
Al que dice la verdad le ahorcan.
Al que Dios ha de ayudar, sábele bien hallar.
A los enemigos, bárreles el camino.
A los enfermos los sanos buenos consejos les damos.
A los enfermos, los sanos les damos saludables consejos.
A los locos se les da la razón.
Al que bien sabe podar, la mejor viña le has de dar.
Al que come beleño, no le faltará sueño.
Al que come bien el pan, es pecado darle carne.
Al que come bien el pan, es pecado darle el ajo.
A los cien años todos calvos.
A los cuarenta de edad, fácil viene la enfermedad.
A los curas caso omiso, y para mí un buen piso.
A los enemigos bárreles el camino.
Al que bebe buen vino en jarro, quiébrale el cacharro.
Al que bebe vino le huele el hocico.
Al que bebe vino, le huele el hocico.
Al que bien come y mejor bebe, la muerte no se le atreve.
A lo que no tiene remedio, oídos sordos.
A lo que puedas solo no esperes a otro.
A lo que se quiere bien, se castiga.
A los años mil, vuelve la liebre a su cubil.
A los audaces la fortuna les ayuda.
A los buenos, Dios se los lleva; y a los malos aquí se quedan.
Al potro y al niño, con cariño.
Al principio y al fin, Abril suele ser vil.
Al que a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija.
Al que al cielo escupe, en la cara le cae.
A lo que no puedas, nunca te atrevas.
A lo que no puede ser paciencia.
A lo que no puede ser, paciencia.
A lo que no te agrada, haz que no oyes nada.
A lo que no tiene remedio, litro y medio.
Al pobre le falta un poco; al avaro, todo.
Al pobre no hay bien que no le falte ni mal que no le sobre.
Al pobre y al feo todo se le va en deseo.
Al potro que le alabe otro.
A lo lejos mirar y en casa quedar.
A lo que está de moda, todo el mundo se acomoda.
A lo que has de negarte, niégate cuanto antes.
A lo que manda Dios, oreja de liebre.
A lo que no puedas, no te atrevas.
Al pobre desnudo le valen más dos trajes que uno.
Al pobre desnudo le valen más dos trajes que uno.
Al pobre el sol se lo come.
Al pobre le faltan muchas cosas; al avaro, todas.
Al no ducho en bragas, las costuras le hacen llagas.
Al nopal lo van a ver sólo cuando tiene tunas.
Al nopal nada más lo visitan cuando tiene tunas.
A lo bobo, a lo bobo en todo me meto y de todo como.
A lo hecho, pecho.
Al pescado dormilón, se lo traga el tiburón.
Al pez, una vez.
Al pie del monte, se ahúma el capote.
Al pino por donde vino.
Al molino y a la esposa, siempre le falta alguna cosa.
Almuerza bien, come más, cena poco y vivirás.
Al músico viejo le queda el compás.
Al niño besa quien besar a la madre quisiera.
Al niño y al mulo, en el culo.
Al perro que es traicionero, no le vuelvas el trasero.
Al perro y al gato no les pongas en el mismo plato.
Al perro y al niño donde le den cariño.
Al pesar por el bien ajeno, llaman envidia y es veneno.
Al perro más flaco, hasta las pulgas le abandonan.
Al perro más flaco se le cargan las pulgas.
Al perro muerto, échale del huerto.
Al perro que come brasas ni que le quemen el chipo.
Al perro, échale un hueso, y se amansará con eso.
Al perro flaco, todo se le vuelven pulgas.
Al perro flaco todo son pulgas.
Al perro más desmedrado dan el mejor bocado.
Al mejor caballo se le van las patas.
Al mejor caballo, se le van las patas.
Al mejor cazador se le escapa la liebre.
Al mejor cazador se le escapa una paloma.
Al mejor cazador se le va una liebre.
Al peligro, con tiento, y al remedio con tiempo.
Al peligro, con tiento; y al remedio, con tiempo.
Al peor marrano, la mejor bellota.
Al mayor peligro, el mayor auxilio.
Al medico, al confesor y al letrado, hablarle claro.
Al médico, confesor y letrado, no le hayas engañado.
Al médico, confesor y letrado, no le traigas engañado.
Al médico, confesor y letrado, no le traigas engaño.
Al papel y a la mujer, lo que le quieran poner.
Al pasar el río, vale más la cuerda que el trigo.
Al pasar San Antón, sastres al sol.
Al marido, amarle como amigo, y tenerle como enemigo.
Al más charrán paga le dan.
Al más chico muerde el perro.
Al matar los puercos, placeres y juegos.
Al pan pan y al vino vino, y el gazpacho con pepino.
Al pan se arrima el perro.
Al papel y a la mujer hasta el culo le has de ver.
Al papel y a la mujer, hasta el culo le has de ver
Al mal tiempo, buena cara.
Al mal tiempo buena cara, y al hambre guitarrazos.
Al mal tiempo, buen paraguas.
Al mal tiempo, mucha cara.
A los tuyos, con razón o sin ella.
Al padre, si fuere bueno, sírvele; y si malo, súfrele.
Al pagar dinero, pesar y duelo.
Al mal paso, darle prisa.
Al mal pintor se le quedan calvos los pinceles.
Al mal segador la paja estorba.
Al mal segador, la paja le estorba.
Al mal tiempo, alpargatas blancas.
A los pendejos ni Dios los quiere.
A los que Dios ayunta, el diablo no los separa.
A los tontos no les dura el dinero.
A los treinta doncellez, muy rara vez.
Al malo, lo mejora el palo.
Al mal pagador más vale darle que prestarle.
Al mal pagador, plazo corto es lo mejor.
Al mal panadero hasta la harina le sale negra.
A los enemigos, bárreles el camino.
A los enfermos los sanos buenos consejos les damos.
A los enfermos, los sanos les damos saludables consejos.
A los locos se les da la razón.
Al mal dar, tabaquear.
Al mal encuentro, darle de mano y mudar asiento.
Al mal encuentro, darle la mano y mudar asiente.
Al mal hecho, ruego y pecho.
A los cien años todos calvos.
A los cuarenta de edad, fácil viene la enfermedad.
A los curas caso omiso, y para mí un buen piso.
A los enemigos bárreles el camino.
Al mal caballo, espuela; a la mala mujer, palo que le duela.
Al mal circo le crecen los enanos.
Al mal cocinero le estorban hasta las cucharas.
A lo que no tiene remedio, oídos sordos.
A lo que puedas solo no esperes a otro.
A lo que se quiere bien, se castiga.
A los años mil, vuelve la liebre a su cubil.
A los audaces la fortuna les ayuda.
A los buenos, Dios se los lleva; y a los malos aquí se quedan.
Al mal amor, puñaladas.
Al mal año, entra nadando.
Al mal año, tarria de seda.
A lo que no puedas, nunca te atrevas.
A lo que no puede ser paciencia.
A lo que no puede ser, paciencia.
A lo que no te agrada, haz que no oyes nada.
A lo que no tiene remedio, litro y medio.
Al loco y al toro, dale corro.
Al maestro, cuchillada presto.
Al maestro, cuchilla presto.
A lo lejos mirar y en casa quedar.
A lo que está de moda, todo el mundo se acomoda.
A lo que has de negarte, niégate cuanto antes.
A lo que manda Dios, oreja de liebre.
A lo que no puedas, no te atrevas.
Al lobo hay que matarlo en su propia madriguera.
Al loco y al aire, darles calle.
Al loco y al fraile, aire.
Al no ducho en bragas, las costuras le hacen llagas.
Al nopal lo van a ver sólo cuando tiene tunas.
Al nopal nada más lo visitan cuando tiene tunas.
A lo bobo, a lo bobo en todo me meto y de todo como.
A lo hecho, pecho.
Alli se puede comer por una peseta.
Allí se puede comer por una peseta.
Allí tiene la gallina los ojos, donde tiene los huevos y los pollos.
Al molino y a la esposa, siempre le falta alguna cosa.
Almuerza bien, come más, cena poco y vivirás.
Al músico viejo le queda el compás.
Al niño besa quien besar a la madre quisiera.
Al niño y al mulo, en el culo.
Al lavar los cestos haremos cuentas.
Allá vayas, casada, donde no halles suegra ni cuñada.
Allega, allegador, para buen derramador.
Al mejor caballo se le van las patas.
Al mejor caballo, se le van las patas.
Al mejor cazador se le escapa la liebre.
Al mejor cazador se le escapa una paloma.
Al mejor cazador se le va una liebre.
Allá van leyes, donde quieren reyes.
Allá van leyes, do quieren reyes.
Al lavar de los cestos haremos la cuenta.
Al mayor peligro, el mayor auxilio.
Al medico, al confesor y al letrado, hablarle claro.
Al médico, confesor y letrado, no le hayas engañado.
Al médico, confesor y letrado, no le traigas engañado.
Al médico, confesor y letrado, no le traigas engaño.
Alla va el niño, donde le tratan con cariño.
Allá va el niño, donde le tratan con cariño.
Allá va la lengua do duele la muela.
Al marido, amarle como amigo, y tenerle como enemigo.
Al más charrán paga le dan.
Al más chico muerde el perro.
Al matar los puercos, placeres y juegos.
A lisonjeros dichos no le prestes oídos.
Allá donde fueres, haz lo que vieres.
Allá ellos que son blancos y se entienden.
Al mal torero, hasta los cuernos le molestan.
Al mal trabajador no le viene bien ningún azadón.
Al marido, amarle como amigo, y temerle como enemigo.
Al marido, amarle como amigo y tenerle como enemigo.
Al ingrato con la punta del zapato.
Al ingrato, con la punta del zapato.
Al invierno, no se lo come el lobo.
Al mal tiempo, buena cara.
Al mal tiempo buena cara, y al hambre guitarrazos.
Al mal tiempo, buen paraguas.
Al mal tiempo, mucha cara.
Al hombre y al caballo, no apurallo.
Al hombre y al oso, lo feo lo hace hermoso.
Alimenta a un lechón y tendrás un puerco.
Al mal paso, darle prisa.
Al mal pintor se le quedan calvos los pinceles.
Al mal segador la paja estorba.
Al mal segador, la paja le estorba.
Al mal tiempo, alpargatas blancas.
Al hombre se mide de cejas arriba.
Al hombre se mide, de cejas arriba.
Al hombre valiente, espada corta.
Al malo, lo mejora el palo.
Al mal pagador más vale darle que prestarle.
Al mal pagador, plazo corto es lo mejor.
Al mal panadero hasta la harina le sale negra.
Al hombre, por el verbo, y al toro por los cuernos.
Al hombre que camina, no se le paran las moscas encima.
Al hombre se le mide de cejas para arriba.
Al mal dar, tabaquear.
Al mal encuentro, darle de mano y mudar asiento.
Al mal encuentro, darle la mano y mudar asiente.
Al mal hecho, ruego y pecho.
Al hombre pobre, la cama se lo come.
Al hombre pobre no le salen ladrones.
Al hombre por el verbo y al toro por el cuerno.
Al mal caballo, espuela; a la mala mujer, palo que le duela.
Al mal circo le crecen los enanos.
Al mal cocinero le estorban hasta las cucharas.
Al hombre mujeriego, mil perdones; al machiego, mil blasones.
Al hombre ocupado le tienta un solo diablo; al ocioso una legión.
Al hombre osado, la fortuna le da la mano.
Al mal amor, puñaladas.
Al mal año, entra nadando.
Al mal año, tarria de seda.
Al hombre jugador y al caballo corredor poco les dura el honor.
Al hombre le falta paciencia y a la mujer le sobra insistencia.
Al hombre listo y tunante, no hay quien le eche el pie delante.
Al hombre mayor, dale honor.
Al loco y al toro, dale corro.
Al maestro, cuchillada presto.
Al maestro, cuchilla presto.
Al hombre harto, las cerezas le amargan.
Al hombre honrado, todo lo cuesta caro.
Al hombre hueco, sopa verde y almendro seco.
Al hombre inocente, Dios le endereza la simiente.
Al lobo hay que matarlo en su propia madriguera.
Al loco y al aire, darles calle.
Al loco y al fraile, aire.
Al hombre desconocido, no le toques la oreja.
Al hombre de trato llano, gusta darle la mano.
Al hombre duro, lanza en mano y vino puro.
Al hombre enfadado dale de lado.
Alli se puede comer por una peseta.
Allí se puede comer por una peseta.
Allí tiene la gallina los ojos, donde tiene los huevos y los pollos.
Al hombre de dos caras, rayo que lo parta.
Al hombre de más saber, una sola mujer lo echa a perder.
Al hombre de rejo, vino recio.
Allí hay verdadera amistad, do hay dos cuerpos y una voluntad.
Allí haz a tu hijo heredero, donde anda la niebla en el mes de enero.
Allí perdió la dueña su honor, donde habló mal y oyó peor.
Al hombre aguado, mirarlo de medio lado.
Al hombre airado dale de lado.
Al hombre casado, su mujer lo hace bueno o malo.
Allegó el mezquino y no supo para quién lo hizo.
Al leñador caza, y al cazador leña.
Allí estaba quien lo vio; pero no era yo.