Mensajes de SAN PEDRO DE MERIDA (Badajoz) enviados por Críspulo Cortés Cortés:

CANTABRIA
Bálano tomó las riendas de tú pueblo.
Creando en lo profundo de tú alma.
Los muros de la nueva Cantabria.
Bálano, que se alumbra de tú luz.
CANTABRIA
Allí en lo más profundo de bosque.
Las águilas circundan tú quietud.
Entre las encinas y los robledales.
Entrados de nuevo en la vida.
CANTABRIA
Mientras estos adulaban al César.
En la casa de muerte de Eneas.
Las vestales lloraban a ríos.
Tanta sangre de muerte Romana.
CANTABRIA
Bálano tomó las riendas de tú pueblo.
Creando en lo profundo de tú alma.
Los muros de la nueva Cantabria.
Bálano, que se alumbra de tú luz.
CANTABRIA
Aduladores de César con lisonjas.
Ostentosos ¿Cuantos fueron?
Casio, Dion, Floro, Italico, Estrabon.
Hablaban de la fuerza de Cantabria.
CANTABRIA
Mientras estos adulaban al César.
En la casa de muerte de Eneas.
Las vestales lloraban a ríos.
Tanta sangre de muerte Romana.
CANTABRIA
Aduladores de César con lisonjas.
Ostentosos ¿Cuantos fueron?
Casio, Dion, Floro, Italico, Estrabon.
Hablaban de la fuerza de Cantabria.
CANTABRIA
Ellos sabrán de tú valor y hombría.
En los valles frondosos de la eternidad.
Allí donde reposan los hijos de Cantabria.
Fundidos con tú eterna gratitud.
CANTABRIA
Sus cenizas serán tierra pujante.
Que alimenten encinas y castaños.
Los vientos al pasar entre las ramas.
Con suave música, aliviaran su llanto.
CANTABRIA
Ya no verán el embrujo de tus valles.
De las cañadas, ríos y torrenteras.
Por que ellos caminan sin retorno.
A la eterna morada de sus dioses.
CANTABRIA
Ellos sabrán de tú valor y hombría.
En los valles frondosos de la eternidad.
Allí donde reposan los hijos de Cantabria.
Fundidos con tú eterna gratitud.
CANTABRIA
Tiñendo de rojo, tus hojas, tus ramas.
Secando las gotas que llora la tierra.
Marchitas las flores que no dejan savia.
Olores de muerte que tiene la hierba.
CANTABRIA
Ya no verán el embrujo de tus valles.
De las cañadas, ríos y torrenteras.
Por que ellos caminan sin retorno.
A la eterna morada de sus dioses.
CANTABRIA
Negras nubes que cubren tú tierra.
Barriendo con fuerza, con poder.
Con el aquilón, con el ábrego.
Tus altas barcenas humeantes.
CANTABRIA
Tiñendo de rojo, tus hojas, tus ramas.
Secando las gotas que llora la tierra.
Marchitas las flores que no dejan savia.
Olores de muerte que tiene la hierba.
CANTABRIA
Se inmolaban del monte frondoso.
Ponzoñas verdes de libertad suprema.
Dejando sin esclavos a Roma.
Épico final para un pueblo decente.
CANTABRIA
Negras nubes que cubren tú tierra.
Barriendo con fuerza, con poder.
Con el aquilón, con el ábrego.
Tus altas barcenas humeantes.
CANTABRIA
Que valor atesora tú pueblo.
Que muere en el lugar que vive.
Sin quedarse de esclavo de Roma.
Sin servir a quien quiso pisarles.
CANTABRIA
Se inmolaban del monte frondoso.
Ponzoñas verdes de libertad suprema.
Dejando sin esclavos a Roma.
Épico final para un pueblo decente.
CANTABRIA
Con armas unos, con veneno otros.
Miles cayeron en desastroso final.
Allí, donde fracasó la furia y el ingenio.
De unos más de los otros también.
CANTABRIA
Que valor atesora tú pueblo.
Que muere en el lugar que vive.
Sin quedarse de esclavo de Roma.
Sin servir a quien quiso pisarles.
CANTABRIA
Batalla cruel la de Aracillo.
Pocos de tus hijos sobrevivieron.
Pero muchos menos romanos.
Mezclados los cuerpos sin vida.
CANTABRIA
Con armas unos, con veneno otros.
Miles cayeron en desastroso final.
Allí, donde fracasó la furia y el ingenio.
De unos más de los otros también.
CANTABRIA
Cuando la sangre fluía hasta el río.
Tiñendo sus aguas de rojo irisado.
Engañando a los dioses del agua.
Que dejaron de serlo al mirarlo.
CANTABRIA
Batalla cruel la de Aracillo.
Pocos de tus hijos sobrevivieron.
Pero muchos menos romanos.
Mezclados los cuerpos sin vida.
CANTABRIA
Cuando la sangre fluía hasta el río.
Tiñendo sus aguas de rojo irisado.
Engañando a los dioses del agua.
Que dejaron de serlo al mirarlo.
CANTABRIA
Hablaban de ti, de tú pueblo, de tú gente.
Cántabros, soberbios, feroces y obstinados.
Que morían fieramente, por su libertad.
Terribles hombres de las montañas.
CANTABRIA
Donde se estrellaron las iras de Marte.
En las altas mesetas, en profundos valles.
Entre los desfiladeros y cañadas.
Teñidos con ríos, de sangre Romana.
CANTABRIA
En el Capitolio, hablaban de ti.
Hauberto y Julio Floro lo contaban.
En la casa, de la loba Romana.
Contaban las batallas de César.
CANTABRIA
Hablaban de ti, de tú pueblo, de tú gente.
Cántabros, soberbios, feroces y obstinados.
Que morían fieramente, por su libertad.
Terribles hombres de las montañas.
CANTABRIA
Petrilio y Afriano gente de gleba.
Centuriones de dolor, de esclavos.
Verdugos terribles del Imperio.
Obreros del César, que sirven la muerte.
CANTABRIA
En el Capitolio, hablaban de ti.
Hauberto y Julio Floro lo contaban.
En la casa, de la loba Romana.
Contaban las batallas de César.
CANTABRIA
La despiadada loba Romana.
No descansa, de batallar, la muerte.
Sin tregua, y sin misericordia.
Una guerra pesada como el plomo.
CANTABRIA
Petrilio y Afriano gente de gleba.
Centuriones de dolor, de esclavos.
Verdugos terribles del Imperio.
Obreros del César, que sirven la muerte.
CANTABRIA
Cuando tú pueblo sangrante de pena.
Pedía piedad al espíritu de tú tierra.
El dios de tus bosques frondosos.
Como ecos, que revivan sus vidas.
CANTABRIA
La despiadada loba Romana.
No descansa, de batallar, la muerte.
Sin tregua, y sin misericordia.
Una guerra pesada como el plomo.
CANTABRIA
El mago de la cueva profunda.
Almenido, de corazón duró, no llora.
Él, prepara los ungüentos sagrados.
Entre los guiños de la triste tarde.
CANTABRIA
Cuando tú pueblo sangrante de pena.
Pedía piedad al espíritu de tú tierra.
El dios de tus bosques frondosos.
Como ecos, que revivan sus vidas.
CANTABRIA
Mientras el sol se oculta en la distancia.
Herdo, no llora, por sus duros ojos.
Cantabria nunca a sabido, llorar.
Gentes duras como montañas.
CANTABRIA
El mago de la cueva profunda.
Almenido, de corazón duró, no llora.
Él, prepara los ungüentos sagrados.
Entre los guiños de la triste tarde.
CANTABRIA
Mientras el sol se oculta en la distancia.
Herdo, no llora, por sus duros ojos.
Cantabria nunca a sabido, llorar.
Gentes duras como montañas.
CANTABRIA
En Vellica, murió, Dioretano el grande.
El padre dador de vida á Lupo su hijo.
Sometedor de Vaceos y Astrigones.
El tenedor del más bello caballo.
CANTABRIA
Él, ardió en la pira sagrada.
Quemando lo orgánico de su estirpe.
Enviando a los dioses su alma.
Fundido con el verdor y la piedra.
CANTABRIA
César, contempla la batalla.
Contra tú pueblo, soberbio y obstinado.
Defendiendo tú tierra, sus barcenas.
Por el espíritu de tú libertad.
CANTABRIA
En Vellica, murió, Dioretano el grande.
El padre dador de vida á Lupo su hijo.
Sometedor de Vaceos y Astrigones.
El tenedor del más bello caballo.
CANTABRIA
En Vellica, acometió el César.
Con Legiones, y miles de Centurias.
Augusto el César, atacó feroz.
Sin ninguna tregua, sin pausa.
CANTABRIA
César, contempla la batalla.
Contra tú pueblo, soberbio y obstinado.
Defendiendo tú tierra, sus barcenas.
Por el espíritu de tú libertad.
CANTABRIA
Lupo el gran guerrero del Saja.
Él, tiene en el pelo un rojo remolino.
Él, se adorna con la mágica verde luz.
Como los dioses de la Montaña.
CANTABRIA
En Vellica, acometió el César.
Con Legiones, y miles de Centurias.
Augusto el César, atacó feroz.
Sin ninguna tregua, sin pausa.
CANTABRIA
Adornan las rocas de la montaña.
Con la mandrágora, los helechos.
Para así, dominar su magnetismo.
Protegiendo a sus padres de Roma.
CANTABRIA
Lupo el gran guerrero del Saja.
Él, tiene en el pelo un rojo remolino.
Él, se adorna con la mágica verde luz.
Como los dioses de la Montaña.
CANTABRIA
Allí, sometían a las esclavas Cantabras.
Allí, Casilda, servia a las legiones.
Ofreciendo el agridulce vino.
Sin ventajas, recibiendo sexualidad.
CANTABRIA
Adornan las rocas de la montaña.
Con la mandrágora, los helechos.
Para así, dominar su magnetismo.
Protegiendo a sus padres de Roma.
CANTABRIA
Las ancianas hembras lo preparan.
Con los dientes negros como la noche.
Ellas mascan las duras bellotas.
Para sus hombres de las montañas.
CANTABRIA
Los niños jugando a la guerra Romana.
Fuertes, rudos, juegan a morir.
Preparan a los dioses de la montaña.
Con su tierna y casta brutalidad.
CANTABRIA
En el interior de lo chozo de piel.
El Montañés germina a su hembra.
Libando del agridulce vino.
Comiendo el pan de bellotas.
CANTABRIA
Las ancianas hembras lo preparan.
Con los dientes negros como la noche.
Ellas mascan las duras bellotas.
Para sus hombres de las montañas.
CANTABRIA
Tus Concejos de venerables ancianos.
Rostros duros como las piedras.
Pergaminos de tú pueblo fuerte.
Fundidos con árboles y hojas.
CANTABRIA
En el interior de lo chozo de piel.
El Montañés germina a su hembra.
Libando del agridulce vino.
Comiendo el pan de bellotas.
CANTABRIA
Embutidos en sus pieles de ciervo.
Andaban como sátiros ligeros.
Por las veredas, los montes, los valles.
Ocultando sus ansias de morir.
CANTABRIA
Tus Concejos de venerables ancianos.
Rostros duros como las piedras.
Pergaminos de tú pueblo fuerte.
Fundidos con árboles y hojas.
CANTABRIA
Con sus cortas lanzas y ojos de fiera.
Que pronto se lucha en la montaña.
Cuando Herdo y el gran Lupo.
Conocían los trucos de la guerra.
CANTABRIA
Embutidos en sus pieles de ciervo.
Andaban como sátiros ligeros.
Por las veredas, los montes, los valles.
Ocultando sus ansias de morir.
CANTABRIA
Con sus cortas lanzas y ojos de fiera.
Que pronto se lucha en la montaña.
Cuando Herdo y el gran Lupo.
Conocían los trucos de la guerra.
CANTABRIA
Cuando el verano era apacible.
Y sosegados los vientos.
Es mal tiempo para morir.
Cuando brota la vida.
CANTABRIA
Cuando tus rebaños de yeguas.
Olfateaban el aire en la tarde.
Entre robledales, con relinchos suaves.
Resoplando del coito engendrador.
CANTABRIA
Guerra de trampas, de emboscadas.
Con sus cortas lanzas.
Con terribles mazas.
Con la sutileza de sus venenos.
El napelo, el tejo y el matalobos.
CANTABRIA
Cuando el verano era apacible.
Y sosegados los vientos.
Es mal tiempo para morir.
Cuando brota la vida.
CANTABRIA
Entre los calveros del verde bosque.
Lupo, adiestra a sus hombres.
En las impenetrables montañas.
Los prepara para luchar y morir.
CANTABRIA
Guerra de trampas, de emboscadas.
Con sus cortas lanzas.
Con terribles mazas.
Con la sutileza de sus venenos.
El napelo, el tejo y el matalobos.
CANTABRIA
Mientras Roma, duerme en sus orgías.
Tú belicoso pueblo, se despierta.
Se está, preparando para la batalla.
Aprendiendo la guerra Romana.
CANTABRIA
Entre los calveros del verde bosque.
Lupo, adiestra a sus hombres.
En las impenetrables montañas.
Los prepara para luchar y morir.
CANTABRIA
Son esclavas del brutal Aquitinio.
El gran Centurión, el despiadado.
No tiene corazón, ni sabe de piedad.
Ese gran déspota, ese gran fanático.
CANTABRIA
Mientras Roma, duerme en sus orgías.
Tú belicoso pueblo, se despierta.
Se está, preparando para la batalla.
Aprendiendo la guerra Romana.
CANTABRIA
Tus hembras, humilladas, por Roma.
Entre enjambres de brutales bestias.
Soldadescas, sucias, Romanas.
Con sus petos, con sus espaldares.
CANTABRIA
Son esclavas del brutal Aquitinio.
El gran Centurión, el despiadado.
No tiene corazón, ni sabe de piedad.
Ese gran déspota, ese gran fanático.
CANTABRIA
Allí, sometían a las esclavas Cantabras.
Allí, Casilda, servia a las legiones.
Ofreciendo el agridulce vino.
Sin ventajas, recibiendo sexualidad.
CANTABRIA
Tus hembras, humilladas, por Roma.
Entre enjambres de brutales bestias.
Soldadescas, sucias, Romanas.
Con sus petos, con sus espaldares.
CANTABRIA
Mientras, en los campamentos del César.
Roma, divertía a sus Legiones.
En Sagisama, gran fuerte amurallado.
Centro de Centurias, del poder Romano.
CANTABRIA
Allí, sometían a las esclavas Cantabras.
Allí, Casilda, servia a las legiones.
Ofreciendo el agridulce vino.
Sin ventajas, recibiendo sexualidad.
CANTABRIA
Tú mágica verdura, cambió de color.
Enrojecida está, tú tierra con la muerte.
Ya no saben, de olores tus campos.
Dormida la vida, negra la esperanza.
CANTABRIA
Mientras, en los campamentos del César.
Roma, divertía a sus Legiones.
En Sagisama, gran fuerte amurallado.
Centro de Centurias, del poder Romano.
CANTABRIA
Tú mágica verdura, cambió de color.
Enrojecida está, tú tierra con la muerte.
Ya no saben, de olores tus campos.
Dormida la vida, negra la esperanza.
CANTABRIA
Cuando los buitres, circularmente.
Descendían entre ábregos vientos.
Cebándose de carroñas Romanas.
Devorando, el Imperio del César.
CANTABRIA
César, dios valedor de Roma.
Acometiendo brutales guerras.
Batallas, duras como las rocas.
Con lábaros, llamando a la muerte.
CANTABRIA
Cuando los buitres, circularmente.
Descendían entre ábregos vientos.
Cebándose de carroñas Romanas.
Devorando, el Imperio del César.
CANTABRIA
Así, muere tú gente, tus hombres.
Sin lágrimas de las hembras.
Fiera especie, de coraje, de amor.
Hembra dura, rolliza y fuerte.
CANTABRIA
Cuando el hambre, apretaba la vida.
Vivía, sin descanso, del hombre.
Con la fiereza, de una boca hambrienta.
Bebía en la vena, de su caballo.
CANTABRIA
Tus danzas de monótonos ritmos.
Con pies desnudos, encallecidos.
Aplastando con ellos, la tierra.
Secos los ojos, sin ninguna lagrima.
CANTABRIA
Así, muere tú gente, tus hombres.
Sin lágrimas de las hembras.
Fiera especie, de coraje, de amor.
Hembra dura, rolliza y fuerte.
CANTABRIA
Tus leyendas se cuentan en cañadas.
Con ecos repetidos, entre las piedras.
En acompasados y rituales ritmos.
Profundos en la distancia.
CANTABRIA
Tus danzas de monótonos ritmos.
Con pies desnudos, encallecidos.
Aplastando con ellos, la tierra.
Secos los ojos, sin ninguna lagrima.
CANTABRIA
Con tus sagrados ritos misteriosos.
Contaban sus asombrosas hazañas.
Inmortalizando a tú gente.
Ante el rojo brillo de las hogueras.
CANTABRIA
Tus leyendas se cuentan en cañadas.
Con ecos repetidos, entre las piedras.
En acompasados y rituales ritmos.
Profundos en la distancia.