Un catalán que le ha prometido a su hija un viaje en avioneta como regalo de
cumpleaños, está negociando con el piloto:
¿Cuanto me cobra por dar un
paseo de una hora?
Cuarenta mil pelas.
Uf, eso es mucha pasta. ¿Y si solo es media hora?
Por media hora, veinte mil.
Joer, veinte mil, ¿no tiene nada más barato?
Pues mire, podemos hacer un trato. Si usted se sube a la avioneta y es capaz
de estar completamente callado durante todo el vuelo, no le cobro un duro.
Eso está hecho.
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