Mensajes de SAN PEDRO DE MERIDA (Badajoz) enviados por Críspulo Cortés Cortés:
De lo que se come se cría.
De los escarmentados, nacen los avisados.
De lo que por sutil se quiebra, no hagas hebra.
De los escarmentados nacen los avisados.
De lo que pensé para mí, a nadie cuenta di.
De los enemigos los menos.
De lo que no veas, ni la mitad te creas.
De los cuarenta para arriba, no te mojes la barriga.
De lo que no veas, la mitad sólo creas.
De los cuarenta para arriba no te mojes la barriga.
De lo que no sabes, no hables.
De los celos, se engendran los cuernos.
De lo que no cuesta, llena la cesta.
De los burros, la destreza, no radica en la cabeza.
De lo que más te salga al paso, no hagas caso
De los
amigos me guarde Dios, que de los enemigos me guardo yo.
De lo que ganes, nunca te ufanes; y de lo que pierdes, ni lo recuerdes.
De los 50 para arriba, no te mojes ni la barriga.
De lo que come el grillo, poquillo.
De lo que veas, la mitad creas.
De lo propio, se da un puñado; de lo ajeno, llena el saco.
De lo que veas cree muy poco, de lo que te cuenten nada.
De lo perdido, lo que aparezca.
De lo que te sobre da tu parte al pobre.
Del odio al amor hay solo un paso.
De lo que te han dado, da algo al necesitado.
Del ocio nace el feo negocio.
De lo que supiste ganar, sábete bien tratar.
De lo bueno, el mundo debería estar lleno.
De lo que se come se cría. Y criadillas comía.
De lo bonito a lo bueno, hay trecho.
De lo que se come se cría.
De lo bendito, poquito.
De lo que por sutil se quiebra, no hagas hebra.
De lo ajeno, gastar sin miedo; de lo propio, poquito a poco.
De lo que pensé para mí, a nadie cuenta di.
Del necio, a veces, buen consejo.
De lo que no veas, ni la mitad te creas.
Del monte sale, con que se arde.
De lo que no veas, la mitad sólo creas.
Del mismo santo, siempre oirás los mismos milagros.
De lo que no sabes, no hables.
Del mirar nace el desear.
De lo que no cuesta, llena la cesta.
Del médico y del enterrador, cuanto más lejos mejor.
De lo que más te salga al paso, no hagas caso
Del mar, el mero, y de la tierra el carnero.
De lo que ganes, nunca te ufanes; y de lo que pierdes, ni lo recuerdes.
Del mal vino, buena borrachera.
De lo que come el grillo, poquillo.
Del mal que hicieres no tengas testigo, aunque sea tu amigo.
De lo propio, se da un puñado; de lo ajeno, llena el saco.
Del mal que el hombre teme, de ése casi siempre muere.
De lo perdido, lo que aparezca.
Del mal paño nunca hay buen sayo.
Del odio al amor hay solo un paso.
Del mal pagador, siquiera en pajas.
Del ocio nace el feo negocio.
Del mal manjar, un bocado nomás.
De lo bueno, el mundo debería estar lleno.
Del lunes la luna es buena.
De lo bonito a lo bueno, hay trecho.
Del joven voy, del viejo vengo.
De lo bendito, poquito.
Del jefe y del perro viejo, mejor cuanto más lejos.
De lo ajeno, gastar sin miedo; de lo propio, poquito a poco.
Del jefe y del mulo cuanto más lejos más seguro.
Del necio, a veces, buen consejo.
Del jefe y del mulo, cuanto más lejos más seguro.
Del
monte sale, con que se arde.
De limpios y valentones, están llenos los panteones.
Del mismo
santo, siempre oirás los mismos milagros.
De limpios y tragones están llenos los panteones.
Del mirar nace el desear.
De lejos parecen y de cerca son.
Del
médico y del enterrador, cuanto más lejos mejor.
De lejanas regiones, mentiras a montones.
Del
mar, el mero, y de la tierra el carnero.
Del mal vino, buena borrachera.
Del mal que hicieres no tengas testigo, aunque sea tu
amigo.
Del mal que el hombre teme, de ése casi siempre muere.
Del dicho al hecho hay largo trecho.
Del mal paño nunca hay buen sayo.
Del desconsuelo al consuelo no va ni un pelo.
Del mal pagador, siquiera en pajas.
Del cura, lo que diga; del médico, lo que haga; y del boticario ni lo que diga ni lo que haga.
Del mal manjar, un bocado nomás.
Del cuero salen las correas.
Del lunes la luna es buena.
Del cuero sale la correa.
Del
joven voy, del viejo vengo.
Del cuerdo espero poco, y mucho del loco.
Del jefe y del perro viejo, mejor cuanto más lejos.
Del cuerdo al loco va muy poco.
Del jefe y del mulo cuanto más lejos más seguro.
Del cuerdo al loco, media muy poco.
Del jefe y del mulo, cuanto más lejos más seguro.