Mensajes de SAN PEDRO DE MERIDA (Badajoz) enviados por Críspulo Cortés Cortés:

El Dar limosna nunca mengua la bolsa.
El diablo nunca duerme.
El dar limosna nunca mengua la bolsa.
El Diablo no se harta de romper suelas.
El dar es honor; el pedir, dolor.
El diablo no sabe por diablo, sino por viejo.
El danzante tiene cuatro chiquitillos y todos son danzantillos.
El diablo, harto de carne, se metió a fraile.
El daño hecho no tiene remedio.
El diablo es puerco.
El cura y el que cura, no tienen hora segura.
No desperdicies y no necesitarás.
El cura de la aldea, por él venga lo que desea: que mucha gente se muera.
El desgraciado, va a por agua al río, y encuentra el cauce vacío.
El cura, cuando muere un rico, mata un buen cochino.
El deseo hace hermoso lo feo.
El cuidado y la diligencia atraen la suerte.
El desdichado va por agua al río, y encuentra el cauce vacío.
El cuerdo nunca se satisface de lo que hace.
El demonio y las mujeres siempre se entretienen.
El cuco y el sacristán, juntos de juerga se van.
El demonio no duerme.
El cuco que no canta en Abril, o está malo, o se quiere morir.
El de las piedras hace pan.
El cuclillo, solo sabe su estribillo.
El dedo malo, se corta y se vota.
El cuchillo que no corta, si se pierde poco importa.
El deber y no pagar es tan antiguo como el mear.
El cuchillo no conoce a su dueño.
El dar y el tener, seso ha de menester.
El criado, el gallo y el amo: un año; si es bueno: dos; ya tres: ¡os!.
El Dar limosna nunca mengua la bolsa.
El creído majadero, pierde más que el consejero.
El dar limosna nunca mengua la bolsa.
El cornudo es el último que lo sabe.
El dar es honor; el pedir, dolor.
El cordero manso mama a su madre y a cualquiera; el bravo ni a la suya ni a la ajena.
El danzante tiene cuatro chiquitillos y todos son danzantillos.
El corazón y los ojos nunca son viejos.
El daño hecho no tiene remedio.
El corazón triste, riendo muere y llorando vive.
El cura y el que cura, no tienen hora segura.
El corazón sospechoso no tiene reposo.
El cura de la aldea, por él venga lo que desea: que mucha gente se muera.
El corazón que sabe temer sabe acometer.
El cura, cuando muere un rico, mata un buen cochino.
El corazón nunca es engañador.
El cuidado y la diligencia atraen la suerte.
El corazón no habla, pero adivina.
El cuerdo nunca se satisface de lo que hace.
El corazón no habla, más adivina aunque calla.
El cuco y el sacristán, juntos de juerga se van.
El corazón no envejece es el cuero el que se arruga.
El cuco que no canta en Abril, o está malo, o se quiere morir.
El corazón, ni engaña ni se engaña.
El cuclillo, solo sabe su estribillo.
El corazón manda en los ojos, y les hace trampantojos.
El cuchillo que no corta, si se pierde poco importa.
El corazón es fiel, el entendimiento no lo es.
El cuchillo no conoce a su dueño.
El corazón engaña a los viejos.
El criado, el gallo y el amo: un año; si es bueno: dos; ya tres: ¡os!.
El corazón en Dios y la mano donde se pueda.
El creído majadero, pierde más que el consejero.
El corazón del ñame sólo lo sabe el cuchillo.
El cornudo es el último que lo sabe.
El corazón del justo, piensa para responder.
El cordero manso mama a su madre y a cualquiera; el bravo ni a la suya ni a la ajena.
El corazón del codicioso nunca tiene reposo.
El corazón y los ojos nunca son viejos.
El corazón del avaro se parece al fondo del mar, ya pueden llover riquezas, no se llenará.
El corazón triste, riendo muere y llorando vive.
El corazón conoce la amargura del alma.
El corazón sospechoso no tiene reposo.
El consejo del viejo frailuco, hay que ser cuco.
El corazón que sabe temer sabe acometer.
El consejo del padre capuchino: con todo lo que comas, vino.
El corazón nunca es engañador.
El consejo de la mujer es poco, y el que no lo toma es loco.
El corazón no habla, pero adivina.
El conejo y el ruin, donde nace quiere morir.
El corazón no habla, más adivina aunque calla.
El comer y el rascar, todo es empezar.
El corazón no envejece es el cuero el que se arruga.
El comer y el rascar, solo es empezar.
El corazón, ni engaña ni se engaña.
El comer y el rascar no quieren más que empezar.
El corazón manda en los ojos, y les hace trampantojos.
El comer y el cagar, con reposo se han de tomar.
El corazón es fiel, el entendimiento no lo es.
El comer y el besar, todo es hasta empezar.
El corazón engaña a los viejos.
El comer no admite espera, el pagar, la que se quiera.
El corazón en Dios y la mano donde se pueda.
El comer mató a muchos, el hambre casi a ninguno.
El corazón del ñame sólo lo sabe el cuchillo.
El comer mató a muchos; el hambre, a casi ninguno.
El corazón del justo, piensa para responder.
El comer, es maestro del beber.
El corazón del codicioso nunca tiene reposo.