Mensajes de SAN PEDRO DE MERIDA (Badajoz) enviados por Críspulo Cortés Cortés:

El hombre, como el oso, cuanto más feo más hermoso.
El hombre está hecho para el trabajo y el ave para volar.
El hombre como el oso, cuanto más feo, más hermoso.
El hombre es fuego y la mujer estopa: llega el diablo y sopla.
El hombre bien comido y bien bebido, quiere reposo y no ruido.
El hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra.
El hombre a tirar el mocho y la mujer al sancocho.
El hombre es como el oso, mientras más feo más hermoso.
El hombre astuto, hasta de los males saca buen fruto.
El hombre es como el oso, entre más peludo, más hermoso.
El hombre apercibido medio combatido.
El hombre en la plaza, la mujer en la casa.
El hombre a los treinta, o vive o revienta.
El hombre donde nace, el buey donde pace.
El hombre al mendrugo, y el buey al yugo.
El hombre discreto saca mayores ventajas de sus enemigos que un tonto de sus amigos.
El hombre acucioso y fuerte. no confía Sólo en la suerte.
El hombre discreto hace nacer más oportunidades que las que encuentra.
El holgazán tiene en vano sus cinco dedos en la mano.
El hombre después que le roban, pone candado.
El hogar del Ingles es su castillo.
El hombre descalzo no debe andar sobre ascuas.
El hombre descalzo no debe andar entre espinos.
El hilo se revienta por lo más delgado.
El hombre cuando es celoso se acuesta pero no duerme.
El hijo sabe que conoce a su padre.
El hombre cuando da su cigarro, por la ceniza vuelve.
El hijo que sale al padre, saca de duda a la madre.
El hombre, como el oso, cuanto más feo más hermoso.
El hijo que quieras más, ése se te irá en graz.
El hombre como el oso, cuanto más feo, más hermoso.
El hijo que está en casa no es estimado por los padres.
El hombre celoso, hace de la pulga un oso.
El hijo prodigo, siempre vuelve a casa.
El hombre bien comido y bien bebido, quiere reposo y no ruido.
El hijo muerto, y el apio al huerto.
El hombre a tirar el mocho y la mujer al sancocho.
El hijo mal enseñado no será muy honrado.
El hombre astuto, hasta de los males saca buen fruto.
El hijo del judío a fraile se ha metido.
El hombre apercibido medio combatido.
El hijo del bueno, pasa malo y bueno.
El hombre a los treinta, o vive o revienta.
El hijo del asno, dos veces rebuzna al día.
El hombre al mendrugo, y el buey al yugo.
El hijo del asno dos veces rebuzna al día.
El hombre acucioso y fuerte. no confía Sólo en la suerte.
El hijo de la cabra, de una hora a otra, bala.
El holgazán tiene en vano sus cinco dedos en la mano.
El hijo de la cabra, cabrito ha de ser.
El hogar del Ingles es su castillo.
El hijo borde y la mula cada día se mudan.
El hilo se revienta por lo más delgado.
El hierro caliente se dobla fácilmente.
El hijo sabe que conoce a su padre.
El harto no se acuerda del "farto".
El hijo que sale al padre, saca de duda a la madre.
El harto no se acuerda del ayuno.
El hijo que quieras más, ése se te irá en graz.
El haragán es el hermano del mendigo.
El hijo que está en casa no es estimado por los padres.
El hambriento, por sorber algo, sorbe el viento.
El hijo prodigo, siempre vuelve a casa.
El hambre y la suerte esquiva, son fuentes de la inventiva.
El hijo muerto, y el apio al huerto.
El hambre y la guerra, para verlos a cien leguas.
El hijo mal enseñado no será muy honrado.
El hambre viene sola, pero no se va sola.
El hijo del judío a fraile se ha metido.
El hambre tira, y el orgullo me levanta.
El hijo del bueno, pasa malo y bueno.
El hambre mató a pocos; la hartura a muchos.
El hijo del asno, dos veces rebuzna al día.
El hambre es muy mala consejera.
El hijo del asno dos veces rebuzna al día.
El hambre es la buena, no la comida.
El hijo de la cabra, de una hora a otra, bala.
El hambre es el mejor cocinero.
El hijo de la cabra, cabrito ha de ser.
El hambre arroja al lobo al bosque.
El hijo de erizo con púas nace.
El hambre aguza el ingenio.
El hijo borde y la mula cada día se mudan.
El hacer bien a un bellaco, es guardar agua en un saco.
El hierro caliente se dobla fácilmente.
El hable es plata, el silencio es oro.
El harto no se acuerda del "farto".
El hablar mismo idioma.
El harto no se acuerda del ayuno.
El hablar es plata y el callar es oro.
El haragán es el hermano del mendigo.
El hablar, es más fácil que el probar.
El hambriento, por sorber algo, sorbe el viento.
El hablar de El Escorial, es muy largo de contar.
El hambre y la suerte esquiva, son fuentes de la inventiva.
El hablar bien, poco cuesta.
El hambre y la guerra, para verlos a cien leguas.
El hábito no hace al monje, ni la venera al noble.
El hambre viene sola, pero no se va sola.