Mensajes enviados por Críspulo Cortés Cortés:

A quien se casa viejo, o muerte o cuernos.
A quien se hace el sordo, barreno gordo.
A quien tiene malas pulgas, no le vayas con burlas.
A quien tiene ropa y duerme en el suelo, no le tengas duelo.
A quien no teme la muerte, nada le es fuerte.
A quien no teme, nada le espanta.
A quien te quiere bien, en la cara se le ve.
A quien te quiere merendar, almuérzatelo.
A quien no quiere caldo, tres tazas y la última rebosando.
A quien no se lo merece, la virgen se le aparece.
A quien tengas que dar de cenar, no te importe darle de merendar.
A quien te pide capa por justicia, dale la media en paz.
A quien te hizo una hazle dos, aunque no lo mande Dios.
A quien teme a Dios de los cielos, nada le asusta debajo de ellos.
A quien no ama a sus parientes, deberían romperle los dientes.
A quien no habla, no le oye Dios.
A quien te engañó una vez, jamás le has de creer.
A quien te hizo beneficio, está siempre propicio.
A quien nada quiere, todo le sobra.
A quien nada vale, no le envidia nadie.
A quien te da el capón, dale la pierna y el talón.
A quien te deja en cuita, no lo quieras en trebejo.
A quien siembra espeso, dos veces le merma la panera: una cuando coge y otra cuando llena.
A quien soledad quiere, todo le estorba.
A quien mucho tememos, muerto le queremos.
A quien se viste de lo ajeno, le desnudan en concejo.
A quien siembra espeso, dos veces le merma la panera.
A quien mucho se apresura, más el trabajo le dura.
A quien se mete a redentor, lo crucifican.
A quien se siente en cada pena, nunca le falta qué le duela.
A quien mucho miente, le huye la gente.
A quien se hace oveja, el lobo se lo come.
A quien se halló en su tienda, no le achacan que se halló en la contienda.
A quien mucho miente, le huye la gente.
A quien se casa viejo, o muerte o cuernos.
A quien se hace el sordo, barreno gordo.
A quien se aventura, Dios le ayuda.
A quien se casa con viuda, ya no le queda la duda.
Aunque la dulzura halaga, la mucha miel empalaga.
Aunque la garza vuela muy alta, el halcón la mata.
A quien reparte sus bienes antes de la muerte, agarra una estaca y pégale en la cabeza.
A quien sabe guardar una peseta nunca le falta un duro.
Aunque estén sin legañas a veces los ojos engañan.
Aunque la bolsa esté exhausta, el día de gastar se gasta.
A quien por sufrir deja la vida, vida por sufrir deja a la muerte.
A quien presta su frazada, le toca aguantar la helada.
A quien paga adelantado, mal le sirve su criado.
A quien pasa a la otra vida, se le olvida.
Aunque el tonto coja la vela, ésta se apaga y el tonto queda.
Aunque el vivir es incierto, nadie en la víspera ha muerto.
A quien no teme la muerte, nada le es fuerte.
A quien no teme, nada le espanta.
Aunque el bien más se dilate como se alcance no es tarde.
Aunque el hombre sea de bronce, no le quites el trago de las once.
A quien no quiere caldo, tres tazas y la última rebosando.
A quien no se lo merece, la virgen se le aparece.
Aunque el águila vuela muy alta, el halcón la mata.
Aunque el asno vaya a la Meca no por eso es peregrino.
A quien no le sobra pan, no críe can.
A quien no quiere caldo, tres tazas.
Aunque callo, irse han los huéspedes y comeremos el gallo.
Aun queda el rabo por desollar.
A quien no ama a sus parientes, deberían romperle los dientes.
A quien no habla, no le oye Dios.
Aunque ande sin cincha, también relincha.
Aunque brille el sol no dejes la capa en casa.
A quien nada quiere, todo le sobra.
A quien nada vale, no le envidia nadie.
A unos da Dios ovejas, a otros, orejas. A veces perdiendo se gana.
A unos Dios da ovejas y a otros orejas.
A quien mucho tememos, muerto le queremos.
A quien mucho miente, le huye la gente.
A quien mucho se apresura, más el trabajo le dura.
A quien mucho miente, le huye la gente.
Aún no asamos, y ya pringamos.
Aún no ensillamos y ya cabalgamos.
Aunque la dulzura halaga, la mucha miel empalaga.
Aunque la garza vuela muy alta, el halcón la mata.
Aun los tontos dicen a veces algo sensato.
Aún no asamos y ya pringamos.
Aunque estén sin legañas a veces los ojos engañan.
Aunque la bolsa esté exhausta, el día de gastar se gasta.
Aún está la pelota en el tejado.
A un fresco, un cuesco.
Aunque el tonto coja la vela, ésta se apaga y el tonto queda.
Aunque el vivir es incierto, nadie en la víspera ha muerto.
A un clavo ardiendo se agarra el que se está hundiendo.
Aun el león se defiende de las moscas.
Aunque el bien más se dilate como se alcance no es tarde.
Aunque el hombre sea de bronce, no le quites el trago de las once.
A un burro le hacían obispo y lloraba.
A un burro le hacían obispo, y roznaba.
Aunque el águila vuela muy alta, el halcón la mata.
Aunque el asno vaya a la Meca no por eso es peregrino.
A un bagazo, poco caso.
A un burro le hacían alcalde, y no lo agradecía.
Aún queda el rabo por desollar.
Aunque digas y no hagas, haz y no digas.
A una mujer bigotuda, desde lejos se saluda.
A un asno, bastale una albarda.
Aunque callo, irse han los huéspedes y comeremos el gallo.
Aun queda el rabo por desollar.
A últimos de Noviembre, coge tu aceituna siempre.
A una bola no se le puede sacar punta.
Aunque ande sin cincha, también relincha.
Aunque brille el sol no dejes la capa en casa.
A tu tierra grillo aunque sea con una pata.
Aullar contra el ciervo, perder voces y tiempo.
A unos, Dios da ovejas y a otros orejas.
A un perro aunque sea Danés, lo capan Sólo una vez.
A tu mujer no la alabes, lo que vale tú lo sabes.
Atún de ijada y salmón, muchas cosas son.
A unos da Dios ovejas, a otros, orejas. A veces perdiendo se gana.
A unos Dios da ovejas y a otros orejas.
A tu marido muéstrale el culo, pero no del todo.
A tu mesa ni a la ajena, no te sientes con la vejiga llena.
Aún no ha salido del cascarón, y ya tiene presunción.
A unos da Dios ovejas, a otros, orejas.
A tu hija más lista no la pierdas de vista.
A tu hijo dale oficio, que el ocio es padre del vicio.
Aún no ha nacido el niño y ya lo queremos casar.
Aún no ha salido del cascarón y ya tiene espolón.
A tuertas ni a ciegas, ni afirmes ni niegues.
A tuerto o a derecho, nuestra casa hasta el techo.
Aun no es alcalde y ya quiere comer de balde.
Aún no es parida la cabra y ya el cabrito mama.
A tu Dios y Señor, lo mejor de lo mejor.
A tu enemigo fallecido, perdón y olvido.
Aún no ensillamos, y ya cabalgamos.
Aún no eres bienaventurado si del pueblo no eres burlado.
A tu amigo pélale el higo y a tu enemigo el prisco.
A tu casa venga quien te eche de ella.
Aún no asamos, y ya pringamos.
Aún no ensillamos y ya cabalgamos.
A tu amigo dile la mentira, si te guarda paridad, dile la verdad.
A tu amigo gánale un juego, y vuelve luego.
Aun los tontos dicen a veces algo sensato.
Aún no asamos y ya pringamos.
A tres azadonadas, sacar agua.
A tres de pelea, enséñales la suela.
A un hombre rico, no repares si es feo o bonito.
A un hombre rico, no repares y es feo o bonito.
A traidor, traidor y medio.
Atrás viene quien las endereza.
Aún está la pelota en el tejado.
A un fresco, un cuesco.
A todo se acostumbra uno, menos a no comer.
A todos los tontos se les aparece la Virgen.
A un clavo ardiendo se agarra el que se está hundiendo.
Aun el león se defiende de las moscas.
A todo puerco gordo le llega su San Martín.
A todo se acostumbra uno en esta vida, menos a no comer.
A un burro le hacían obispo y lloraba.
A un burro le hacían obispo, y roznaba.
A todo hay remedio sino a la muerte.
A todo porco lle chega o seu san martiño.
A un bagazo, poco caso.
A un burro le hacían alcalde, y no lo agradecía.
A toda ley, boñiga de buey; y si es flaca, boñiga de vaca.
A todo cerdo le llega su San Martín.
A una mujer bigotuda, desde lejos se saluda.
A un asno, bastale una albarda.
A ti te las digo, Pedro; si por ti las toma Juan, es que también a ti te van.
A toda ley, ama a Dios y sirve a tu rey.
A últimos de Noviembre, coge tu aceituna siempre.
A una bola no se le puede sacar punta.
Aterriza que no hay tocón.
A ti te digo hija, para que entienda la hijastra.
A tu tierra grillo aunque sea con una pata.
Aullar contra el ciervo, perder voces y tiempo.
Atente al santo y no le reces.
Aténte al santo y no le reces.
A tu mujer no la alabes, lo que vale tú lo sabes.
Atún de ijada y salmón, muchas cosas son.
Atáscate, que hay lodo.
Atender y entender para aprender.
A tu marido muéstrale el culo, pero no del todo.
A tu mesa ni a la ajena, no te sientes con la vejiga llena.
A tal señor, tal honor.
A tambor mayor, diana no.
A tu hija más lista no la pierdas de vista.
A tu hijo dale oficio, que el ocio es padre del vicio.