Mensajes enviados por Críspulo Cortés Cortés:
Desde pequeñito le amarga el culo al pepino.
De
Segovia, ni el aire ni la novia.
Desde los tiempos de Adán, unos calientan el horno y otros se comen el pan.
Desear lo mejor, recelar lo peor y tomar lo que viniere.
Desde Los Santos a San Andrés, buena sementera es.
Deseando bienes y aguantando males, pasan su vida los mortales.
Desde lejos te escribo, y desde cerca no te visito.
Deseando bienes y aguantando males, pasan la vida los mortales.
Desde el desayuno se sabe el hambre que se va aguantar.
Desdichas y
caminos hacen
amigos.
Desde chica, la ortiga pica.
Desdicha es hacer
comida para dos y
comer tres.
Descuelga al ahorcado y por él serás colgado.
Desde
torre o azotea, bien se otea.
Desconfía del médico joven y del barbero viejo.
Desde
San Pedro a San Miguel todos los culos cagan bien.
Descansa el corazón, contando su pasión.
Desde
San Antón, una hora más de sol.
Desayunar como rey, almorzar como príncipe, y cenar como mendigo.
Desde que se inventó el soplar, se acabó el quemar.
Desayuna con los pobres, pero almuerza y cena con los ricos.
Desde que se inventaron las excusas todo el mundo las usa.
De San Germán a San Gabriel el melón sabe a miel, pero de San Sixto a Santa Sofía lo mejor es la sandía.
Desde que se inventaron las excusas, se acabaron los pretextos.
De saltamontes a chicharra poco marra.
Desde que se inventaron las excusas, nadie quiere ser culpable.
De sabios es variar de opinión.
Desde que se hicieron las excusas nadie queda mal.
De sabios es el poco afirmar y el mucho dudar.
Desde pequeñito se endereza el arbolito.
De sabios es cambiar de parecer.
Desde pequeñito le amarga el culo al pepino.
De sabio hace gala quien no se admira de nada.
Desde los tiempos de Adán, unos calientan el
horno y otros se comen el
pan.
De ruin madera no harás buena mesa.
Desde Los
Santos a
San Andrés, buena sementera es.
De riqueza y santidad, la mitad de la mitad.
Desde lejos te escribo, y desde cerca no te visito.
De refranes y cantares, tiene el pueblo mil millares.
Desde el desayuno se sabe el hambre que se va aguantar.
De raza le viene al galgo el ser rabilargo.
Desde chica, la ortiga pica.
De quien se ausentó, hacemos cuenta de que se murió.
Descuelga al ahorcado y por él serás colgado.
De quien no has tratado, no jures que es hombre honrado.
Desconfía del
médico joven y del barbero viejo.
De quien mira al suelo, no fíes tu dinero.
Descansa el corazón, contando su pasión.
De quien habla a tiento, disparates sin cuento.
Desayunar como rey, almorzar como príncipe, y cenar como mendigo.
¿De quién es el majuelo?. ya se sabrá cuando muera mi abuelo.
Desayuna con los pobres, pero almuerza y cena con los ricos.
De quien a la cara no mira, todo hombre discreto desconfía.
De
San Germán a San Gabriel el melón sabe a miel, pero de San Sixto a
Santa Sofía lo mejor es la
sandía.
¿De qué se ríe un tonto?. De ver reír a otro tonto.
De saltamontes a chicharra poco marra.
De pronto, nadie es tonto; después quizá lo es.
De sabios es variar de opinión.
De prometer a dar, hay unas lenguas de mal andar.
De sabios es el poco afirmar y el mucho dudar.
Deprisa viene el mal, pero cojeando se va.
De sabios es cambiar de parecer.
De pregonero a verdugo, mirad como subo.
De sabio hace gala quien no se admira de nada.
De poniente, ni viento ni gente.
De ruin madera no harás buena mesa.
De pollos de labrador, líbranos, Señor.
De riqueza y santidad, la mitad de la mitad.
De poeta y loco, todos tenemos un poco.
De refranes y cantares, tiene el
pueblo mil millares.
De poetas, tontos y locos, todos tenemos un poco.
De raza le viene al galgo el ser rabilargo.
De pico, todos somos ricos.
De quien se ausentó, hacemos cuenta de que se murió.
De pico tenía mi abuelo un jarro, se cayó y se quedó chato.
De quien no has tratado, no jures que es hombre honrado.
De pequeñico se doma al mimbre.
De quien mira al suelo, no fíes tu dinero.
De penas y de cenas, están las sepulturas llenas.
De quien habla a tiento, disparates sin cuento.
De pastores, pastoradas y si te embobas alguna pedrada.
¿De quién es el majuelo?. ya se sabrá cuando muera mi abuelo.
De quien a la cara no mira, todo hombre discreto desconfía.
De padres muy cuerdos, hijos muy lerdos.
¿De qué se ríe un tonto?. De ver reír a otro tonto.
De padres gatos, hijos michinos.
De pronto, nadie es tonto; después quizá lo es.
De padres cantores, hijos jilgueros.
De prometer a dar, hay unas lenguas de mal andar.
De padres asientos, hijos taburetes.
Deprisa viene el mal, pero cojeando se va.
De padre carpintero, hijo zoquete.
De pregonero a verdugo, mirad como subo.
De ovejas blancas, nacen corderos negros.
De poniente, ni viento ni gente.
De oveja negra, borrego blanco.
De pollos de labrador, líbranos, Señor.
De oportunidades perdidas se encuentra llena la vida.
De poeta y loco, todos tenemos un poco.