Mensajes enviados por Críspulo Cortés Cortés:
El llanto es el privilegio del hombre.
El mal agüero del
espejo roto es que hay que
comprar otro.
El llanto alivia el quebranto.
El maíz tendrás colgado, de las vigas del sobrado.
El llanero es el sincero, y del serrano ni la mano.
El maíz que se coge en esa tierra se puede dejar pilar en el culo de una aguja de arria.
El levante las mueve y el poniente las llueve.
El maestro sabe lo que hace.
El maestro Quiñones, que no sabe para él, y ya quiere dar lecciones.
El lechón que siendo lechón no lo matan, muere marrano.
El maestro Ciruela, que no sabe leer y quiere poner
escuela.
El ladrón piensa en el robo, y el preso en la libertad.
El luto de la abuela, corre que vuela, y el del abuelo, lo que dura el duelo.
El ladrón juzga por su condición.
El lunes, ni las gallinas ponen.
El ladrón en la horca y el santo en el altar para bien estar.
Ellos son blancos y se entienden.
El ladrillo mal regado y bien barrido, y el empedrado, mal barrido y bien regado.
El lo que se pierde, se aprende.
El labrador tiene que sembrar para recolectar.
El loco, por la pena es cuerdo.
El labrador siempre esta llorando, unas por duro y otras por blando.
El loco no fue el culpable, sino quien le diera el sable.
El labrador que quiera empobrecer, a sus criados deja de ver.
El lobo, harto de carne, métese a fraile.
El labrador antes sin orejas que sin ovejas.
El llanto sobre el difunto.
El llanto es el privilegio del hombre.
El jumento para la arada es malo; para la carga es bueno.
El llanto alivia el quebranto.
El juez que toma, presto es tomado.
El llanero es el sincero, y del serrano ni la mano.
El juez injusto, colgado de un saúco.
El levante las mueve y el poniente las llueve.
El juego y la muerte, en no distinguir categorías se parecen.
El lechón que siendo lechón no lo matan, muere marrano.
El juego lo conozco yo; pero el jugador no.
El lechón de un mes, y el pato, de tres.
El juego, la mujer y el vino, sacan al hombre de tino.
El ladrón piensa en el robo, y el preso en la libertad.
El juego, la mujer y el vino sacan al hombre de tino.
El ladrón juzga por su condición.
El juego de Venus no es para hombres viejos.
El ladrón en la horca y el
santo en el
altar para bien estar.
El juego destruye más que el fuego.
El ladrillo mal regado y bien barrido, y el empedrado, mal barrido y bien regado.
El juego del puto, la primera carta es triunfo.
El labrador tiene que sembrar para recolectar.
El juego de la correhuela, cátale dentro y cátale fuera.
El labrador siempre esta llorando, unas por duro y otras por blando.
El joven se hincha para vivir y el viejo para morir.
El labrador que quiera empobrecer, a sus criados deja de ver.
El joven puede morir, pero el viejo no puede vivir.
El labrador antes sin orejas que sin
ovejas.
El joven conoce las reglas pero el viejo las excepciones.
El jumento para la arada es malo; para la carga es bueno.
El joven armado y el viejo arrugado.
El juez que toma, presto es tomado.
El jorobado no ve su joroba, sino la ajena.
El juez injusto, colgado de un saúco.
El jornal por la puerta entra y por el humero se va.
El Juez, derecho como la viga del techo.
El jornal entra por la puerta, y se va por la chimenea.
El
juego y la muerte, en no distinguir categorías se parecen.
El jornal del pobrete, por la puerta entra y se va por el retrete.
El
juego lo conozco yo; pero el jugador no.
El jefe siempre tiene razón.
El
juego, la mujer y el vino, sacan al hombre de tino.
El invierno no ha pasado hasta que Abril no ha pasado.
El
juego, la mujer y el vino sacan al hombre de tino.
El interés tiene pies y yo también.
El
juego de Venus no es para hombres viejos.
El interés tiene patas.
El
juego destruye más que el fuego.
El interés es más fuerte que el amor.
El
juego del puto, la primera carta es triunfo.
El interés dueño del mundo es.
El
juego de la correhuela, cátale dentro y cátale fuera.
El injustamente alabado, entiende que es engañado.
El
joven se hincha para vivir y el viejo para morir.
El injustamente alabado, entienda que es engañado.
El
joven puede morir, pero el viejo no puede vivir.
El ingrato por un favor, coces cuatro.
El
joven para obrar y el viejo para aconsejar.
El ingenio obvia dificultades,.
El
joven conoce las reglas pero el viejo las excepciones.
El infortunio pone a prueba a los amigos y descubre a los enemigos.
El
joven armado y el viejo arrugado.
El infortunio hace sabios y la buena fortuna, sandios.
El jorobado no ve su joroba, sino la ajena.
El infierno no sirve para quemar paja.
El jornal por la
puerta entra y por el humero se va.
El infierno está lleno de buenos propósitos, y el cielo de buenas obras.
El jornal entra por la
puerta, y se va por la
chimenea.
El infierno está lleno de buenos deseos y el cielo de buenas obras.
El jornal del pobrete, por la
puerta entra y se va por el retrete.
El infierno está lleno de buenas intenciones y el cielo de buenas obras.
El jefe siempre tiene razón.