OYON: No faltaba más: Locución de cortesía, utilizada para...

No faltaba más: Locución de cortesía, utilizada para aceptar una disculpa o gentileza, como si dijéramos " ¡no hacía falta que se molestara por mí!".

No hay dos sin tres: Tomando el número cabalístico "tres", se creó este dicho que refleja la constante relación entre la cifra y los hechos del hombre. Es como estar esperando la invariable llegada de la tercera vez.

No hay mal que dure cien años: Por más que una persona esté padeciendo una mala racha, su supone que ésta no debería durar mucho tiempo.

No hay mal que por bien no venga: Frase conformista que justifica el padecimiento de un mal o daño actual, suponiendo que detrás de cada mal o daño hay una esperanza de futuro mejor, que hace olvidar el mal momento pasado.

No hay mejor defensa que un buen ataque: Frase aplicada en el ámbito deportivo -particularmente, en el fútbol- por la que se afirma que la mejor manera de defenderse es atacando y consiguiendo marcar goles y, de esta manera, restarles importancia a las probables deficiencias defensivas.

No hay nada nuevo bajo el sol: La locución alude a que ya ha sido dicho todo y su origen estaría expresado en un pensamiento de Salomón, luego tomado por el comediógrafo Terencio.

No hay peor sordo que el que no quiere oír: La sordera es un mal físico lamentable y la persona hipoacúsica lo sufre y supera como puede. Pero, hay algo peor: el sordo que no quiere oír, o sea, la persona que no padece esa enfermedad y que pudiendo escuchar, ignora lo que se le está diciendo.

No hay que jugar con fuego: Advierte sobre el peligro de las empresas riesgosas al compararlas con el manipuleo del fuego. En este caso, la persona que lo hace, puede sufrir quemaduras; en el anterior, puede "quemar" sus posibilidades.

No hay tu tía: En la medicina antigua, el hollín que resultaba de la fundición y purificación del cobre (óxido de cinc) era procesado para transformarlo en ungüento, al que le atribuían excepcionales virtudes curativas para determinadas enfermedades de la vista. El ungüento era llamado -según la región de que se tratara y del elemento del que derivaba- tutía, atutia o atutía y parece que era muy citado por los publicistas de la época, debido a sus aparentes buenos resultados en los tratamientos de las enfermedades oculares. Fue tal el prestigio de esta panacea que el lenguaje popular, basándose en ello, terminó por acuñar la frase -algo deformada, por cierto- no hay tu tía (como si en realidad, se tratase de la "tía" de alguien), para dar a entender que algo, por su dificultad o por su obstinación e intransigencia, es imposible de resolver.

No llegar la sangre al río: Significa que una situación complicada no tuvo finalmente las graves consecuencias que se preveían.

No mezclar aserrín con pan rallado: Frase aplicada a las personas que suelen mezclar temas que no tiene relación entre sí, en una misma conversación. La comparación surge de la idea de confundir el pan rallado con el aserrín, por lo similar de su apariencia.

No pega ni con cola: Ser una cosa totalmente incongruente, no tener sentido, ser de tal manera inadecuado que -en sentido figurado- ni siquiera con la ayuda de algún pegamento podría encajar.

No pegar un ojo: No poder dormir en toda la noche, estar desvelado.

No pincha ni corta: No decide, no tiene poder, no resuelve. No es una cosa ni la otra, es indefinido. La frase es la última parte del dicho, como la espada de Bernardo, que ni pincha ni corta, usado antiguamente en España.

No por mucho madrugar amanece más temprano: Por más temprano que nos levantemos, no vamos a lograr adelantar los relojes de la naturaleza. Aplicado a la vida cotidiana, significa que no debemos apresurarnos en nuestras decisiones.

No querer más Lola: Lola era una marca argentina de galletitas de principio de siglo, famosas por el cuidado puesto en su elaboración, llevada a cabo con los mejores ingredientes y sin ningún tipo de agregado artificial, lo que las convirtió en las preferidas de los grandes médicos especialistas que las recomendaban para la inclusión en las dietas de sus pacientes, sobre todo los que no podían ingerir alimentos convencionales. Tanto fue así, que en los sanatorios, clínicas y hospitales comenzaron a incluirlas en la alimentación de enfermos de toda clase. Cuenta la tradición que, estando de visita alguien en un sanatorio de la ciudad de Buenos Aires y mientras recorría junto a un amigo las instalaciones del nosocomio, fue a dar a la puerta de la morgue, de donde precisamente salía un enfermero empujando una camilla que portaba un cadáver. Ante tal escena, el visitante, luego de mirar pasar al macabro cargamento, giró, miró a su ocasional acompañante y le dijo: Ese, no quiere más Lola..., aludiendo obviamente a la condición del fiambre, que ya no comería ni esa ni ninguna otra marca de galletitas. Con el tiempo, la expresión vino a significar que alguien desiste en su intento por alcanzar un logro que se le presenta inaccesible o, lisa y llanamente, abandona una tarea.

No saber a qué santo encomendarse: Estar desorientado, sin saber a quién acudir. En la fe religiosa, cada persona acude al santo de su devoción o a aquel cuya particularidad le ofrece al creyente mayor confianza.

No saber ni jota: Según el diccionario, no saber una jota o no saber ni jota se aplica a toda persona que es muy ignorante en una materia determinada.

Este modismo alude a la letra jota y a sus antecesoras, la iod hebrea y la iota griega. Así nos lo cuenta el lingüista García Blanco en su obra Filosofía vulgar. El folklore andaluz (1882-83): "Era y es la iod hebrea, caldea y satírica la letra más pequeña de las 22 que usaban aquellos idiomas; era además en hebreo el principio o el primer trazo de toda letra, como puede verse en cualquier diccionario o gramática de aquellas lenguas: la jota española o castellana es la iota griega en cuanto al nombre, y ésta es la iod hebrea. Decir, pues, no sabe ni jota equivale a decir no conoce ni sabe la más pequeña letra, no sabe hacer el primer perfil o trazo de ninguna letra pequeña, es un ignorante."