El que pega primero pega dos veces: Sugiere tomar la iniciativa en todos los emprendimientos para obtener mayores beneficios.
El que quiera celeste que le cueste: Se aplica para justificar lo difícil de una empresa. La comparación surge con el viejo prejuicio de las tradicionales familias europeas de la inmigración, de considerar el nacimiento de un varón (por eso, el celeste) más promisorio que el de una niña.
El que quiera pescado que se moje el culo: Aquel que quiere obtener un logro o algo importante en su vida, debe esforzarse llegando incluso hasta el sacrificio. La comparación surge de la costumbre de pescar en los ríos con el agua hasta la altura de las nalgas, o bien, sentado en la playa, con lo que, en ambos casos, es inevitable mojarse las sentaderas.
El que ríe último, ríe mejor: Hace referencia a la ventaja de saber aguardar el momento de celebrar un éxito, ya que muchas veces se suele festejar algo antes de tiempo. La misma frase se aplica para quien festeja un triunfo prematuro, desconociendo que en el futuro él puede ser el derrotado.
El que roba a un ladrón tiene cien años de perdón: Frase que se usa para justificar la acción delictiva de alguien que comete una ilicitud contra quien es sospechado de haber cometido las mismas faltas.
El que rompe, paga: Frase familiar que transfiere la responsabilidad de la integridad de un objeto a quien lo está utilizando en ese momento, sobre todo, si se trata de un objeto de cierto valor.
El que se acuesta con chicos, amanece cagado: Advertencia a los mayores para que no encaren emprendimientos importantes con personas jóvenes y sin experiencia en una actividad. Existe una culta versión suavizada que dice el que con niños pernocta, excrementado alborea.
El que se quemó con leche cuando ve una vaca llora: Es una frase que destaca la experiencia de una persona que deberá capitalizar sus aciertos y errores.
El que se va sin que lo echen, vuelve sin que lo llamen: Cuando una persona renuncia de un cargo, sin haber tenido problemas, se dice que «se fue por la puerta grande», lo que le permite volver cuando lo desee y ser bien recibido.
El que siembra vientos cosecha tempestades: Las malas acciones y los odios suscitados tienen funestas consecuencias.
El que solo se ríe, de sus picardías se acuerda: Refrán que se aplica a la persona que -por lo general- suele sonreír cuando está sola o bien, mientras está en un grupo, pero del que parece haberse ausentado con la mente. Se supone que esa sonrisa le recuerda ciertas travesuras cometidas, que no se atreve (o no le conviene) comentar en público.
El sol sale para todos: Frase optimista que encierra una verdad indiscutida por la que, realmente, cuando el sol aparece en el cielo, se sabe que lo hace para todos sin distinción de ninguna clase. Con ella, se expresa que todos tenemos las mismas oportunidades en la vida. Similar interpretación tiene la oración aunque no lo veamos, el sol siempre está, popularizada por una canción de la cantante Marilina Ross.
En tiempo de vacas gordas: En El Génesis está escrito que una vez el rey de Egipto tuvo un sueño: vio cómo 7 vacas gordas eran devoradas por otras tantas muy flacas.
Al despertar el faraón, mandó llamar a todos los sabios, adivinos y agoreros egipcios, pero ninguno de ellos acertó a dar una interpretación satisfactoria de la pesadilla. En vista de lo cual mandó llamar a José, hijo de Jacob y Raquel, que se hallaba en prisión. Éste explicó que las 7 vacas gordas anunciaban abundancia, y las 7 escuálidas, otros tantos años de hambre y escasez. De este pasaje bíblico nace la expresión 'en tiempo de vacas gordas', para significar un periodo de abundancia, pero de precaria duración.
El tiempo es oro: Habla del valor del tiempo, sobre todo, cuando alguien no percibe la importancia que este tiene y lo pierde o, lo que es peor, lo hace perder a los demás.
El tiempo todo lo cura: Hay quienes afirman que, con el correr del tiempo, todo las heridas se curan, cicatrizan. Y hay quienes sostienen que lo mismo sucede con las cosas de la vida: con el tiempo, todo se olvida.
El tonto del bote: A mediados del siglo XX, se hizo popular en Madrid (España) un mendigo que tenía una forma peculiar de pedir limosna. De él habla Dionisio Chaulié en el libro Cosas de Madrid cuando se refiere a los pedigüeños de su época: "En Madrid los había tradicionales. Entre otros, un desgraciado imbécil a quien se le conocía con el nombre de Tonto del bote, porque recogía la limosna en un bote de suela que agitaba en la mano, sentado en una silla a la puerta de San Antonio del Prado. Aún me parece verle en sus últimos años, inmóvil, con su sombrero de alas anchas, su ropón o túnica parda, limpio, y lanzando a intervalos una especie de sonido gutural para llamar la atención de los transeúntes."
Se cuenta que en cierta corrida de toros, uno de los astados saltó la barrera y enfiló la Carrera de San Jerónimo. Al meterse en una de las calles transversales, el animal se topó de frente con el mendigo. Éste, desconociendo el peligro, permaneció inmóvil. El toro le olfateó despacio, dio un bufido y siguió su camino. Desde entonces, se recuerda la inmensa suerte que tuvo el Tonto del bote.
El vivo vive del zonzo y el zonzo de su trabajo...: Frase muy argentina que define la clásica «viveza criolla» por la que siempre habrá alguna persona que se aprovechará de otra. La frase original tiene un final escatológico:... y la gallina de arriba caga a la de abajo, por la posición de estas aves en el gallinero.
El zorro pierde el pelo pero no las mañas: El zorro tiene la característica de padecer la caída del pelo y tan importante es esta particularidad que la enfermedad, en el hombre, se llama alopecia, tomada del griego "alops: zorro". La frase explica también que, por más que este animal pierda su pelaje, sus costumbres y mañas permanecerán inalterables. Lo propio sucede con el hombre.
Elemental, querido Watson: Frase que se supone utilizaba como muletilla el personaje literario Sherlock Holmes, dirigiéndose a su ayudante, el Dr. Watson, ambos creados por el escritor Sir Arthur Conan Doyle. El investigador Gregorio Doval sostiene (y de ahí, lo de "se supone") que en casi ninguna de las aventuras de Sherlock Holmes este personaje utiliza la frase, salvo en las primeras.
Empinar el codo: Todos sabemos que el acto de beber -no importa si con vaso, porrón, bota o botella- impone por lógica necesidad, el movimiento de levantar el codo hasta determinado nivel. De este simple y cotidiano hecho procede la locución peyorativa empinar el codo, lo que equivale a "alzar, levantar, aupar el codo" de manera que el líquido se precipite dentro de la boca con mayor facilidad. Por eso, la expresión se divulgó en el uso popular con el sentido metafórico de "tomar, beber en gran cantidad de cualquier clase de bebida alcohólica", o en otras palabras, ser considerado lisa y llanamente un borracho.
Entre Pinto y Valdemoro: Hace siglos en Madrid se bebía vino de las localidades de Pinto y Valdemoro. La expresión significa estar indeciso (al elegir entre los dos vinos) o borracho (elegir los dos). No obstante, algunos expertos opinan que éste no es el origen de la expresión. Según éstos, Valdemoro es una villa de origen árabe y corte musulmana que en el año 1083 fue conquistada por Alfonso VI. Pinto también fue edificada probablemente por los árabes, aunque pronto cayó tomada por los cristianos. Posiblemente, de esta convivencia entre musulmanes y cristianos, cuya única frontera entre ambas poblaciones era el riachuelo, procede el dicho proverbial estar entre Pinto y Valdemoro.
En aguas de borrajas: Terminar una cosa en algo sin importancia, como todo lo que empieza con expectativas de trascendencia y finalmente acaba diluyéndose. Proviene del poco poder nutritivo del caldo hecho con una verdura -borrajas- que exige cuidadosas limpieza y cocción, pero carece de sabor. Lo mismo sucede con la expresión agua de cerrajas, que alude a una especie de lechuga silvestre.
En aguas tranquilas, demonios se agitan: Frase procedente del idioma ruso, por la cual se expresa que aunque una situación parezca normal, puede esconder en su seno los peligros más graves. Podría equipararse con la frase las apariencias engañan.
En boca cerrada no entran moscas: Es muy útil saber callar a tiempo.
En boca del mentiroso lo cierto se hace dudoso: Tal como lo refiere la fábula del pastor y el lobo, cuando uno acostumbra a mentir, nadie le cree en el momento en que dice la verdad.
En casa de herrero, cuchillo de palo: A veces, falta una cosa justo donde se supone que no debería faltar.
En el amor y en la guerra, todo vale: Justifica el uso -dentro de estos dos ámbitos- de cualquier recurso para obtener logros. Podría equivaler a el fin justifica los medios, salvando las distancias.
En el país de los ciegos, el tuerto es rey: En una sociedad donde los hombres se caracterizan por sus defectos, aquel que los tiene en menor cantidad, sobresale entre todos.
En el pecado está la penitencia: Cuando uno comete una falta, muchas veces en la misma acción del pecado se halla implícito el castigo que ameritamos.
En la adversidad se conoce a los amigos: Frase que expone la verdadera esencia de la amistad, ya que a los auténticos amigos se los conoce cuando uno pasa momentos de zozobra material y espiritual.
El que quiera celeste que le cueste: Se aplica para justificar lo difícil de una empresa. La comparación surge con el viejo prejuicio de las tradicionales familias europeas de la inmigración, de considerar el nacimiento de un varón (por eso, el celeste) más promisorio que el de una niña.
El que quiera pescado que se moje el culo: Aquel que quiere obtener un logro o algo importante en su vida, debe esforzarse llegando incluso hasta el sacrificio. La comparación surge de la costumbre de pescar en los ríos con el agua hasta la altura de las nalgas, o bien, sentado en la playa, con lo que, en ambos casos, es inevitable mojarse las sentaderas.
El que ríe último, ríe mejor: Hace referencia a la ventaja de saber aguardar el momento de celebrar un éxito, ya que muchas veces se suele festejar algo antes de tiempo. La misma frase se aplica para quien festeja un triunfo prematuro, desconociendo que en el futuro él puede ser el derrotado.
El que roba a un ladrón tiene cien años de perdón: Frase que se usa para justificar la acción delictiva de alguien que comete una ilicitud contra quien es sospechado de haber cometido las mismas faltas.
El que rompe, paga: Frase familiar que transfiere la responsabilidad de la integridad de un objeto a quien lo está utilizando en ese momento, sobre todo, si se trata de un objeto de cierto valor.
El que se acuesta con chicos, amanece cagado: Advertencia a los mayores para que no encaren emprendimientos importantes con personas jóvenes y sin experiencia en una actividad. Existe una culta versión suavizada que dice el que con niños pernocta, excrementado alborea.
El que se quemó con leche cuando ve una vaca llora: Es una frase que destaca la experiencia de una persona que deberá capitalizar sus aciertos y errores.
El que se va sin que lo echen, vuelve sin que lo llamen: Cuando una persona renuncia de un cargo, sin haber tenido problemas, se dice que «se fue por la puerta grande», lo que le permite volver cuando lo desee y ser bien recibido.
El que siembra vientos cosecha tempestades: Las malas acciones y los odios suscitados tienen funestas consecuencias.
El que solo se ríe, de sus picardías se acuerda: Refrán que se aplica a la persona que -por lo general- suele sonreír cuando está sola o bien, mientras está en un grupo, pero del que parece haberse ausentado con la mente. Se supone que esa sonrisa le recuerda ciertas travesuras cometidas, que no se atreve (o no le conviene) comentar en público.
El sol sale para todos: Frase optimista que encierra una verdad indiscutida por la que, realmente, cuando el sol aparece en el cielo, se sabe que lo hace para todos sin distinción de ninguna clase. Con ella, se expresa que todos tenemos las mismas oportunidades en la vida. Similar interpretación tiene la oración aunque no lo veamos, el sol siempre está, popularizada por una canción de la cantante Marilina Ross.
En tiempo de vacas gordas: En El Génesis está escrito que una vez el rey de Egipto tuvo un sueño: vio cómo 7 vacas gordas eran devoradas por otras tantas muy flacas.
Al despertar el faraón, mandó llamar a todos los sabios, adivinos y agoreros egipcios, pero ninguno de ellos acertó a dar una interpretación satisfactoria de la pesadilla. En vista de lo cual mandó llamar a José, hijo de Jacob y Raquel, que se hallaba en prisión. Éste explicó que las 7 vacas gordas anunciaban abundancia, y las 7 escuálidas, otros tantos años de hambre y escasez. De este pasaje bíblico nace la expresión 'en tiempo de vacas gordas', para significar un periodo de abundancia, pero de precaria duración.
El tiempo es oro: Habla del valor del tiempo, sobre todo, cuando alguien no percibe la importancia que este tiene y lo pierde o, lo que es peor, lo hace perder a los demás.
El tiempo todo lo cura: Hay quienes afirman que, con el correr del tiempo, todo las heridas se curan, cicatrizan. Y hay quienes sostienen que lo mismo sucede con las cosas de la vida: con el tiempo, todo se olvida.
El tonto del bote: A mediados del siglo XX, se hizo popular en Madrid (España) un mendigo que tenía una forma peculiar de pedir limosna. De él habla Dionisio Chaulié en el libro Cosas de Madrid cuando se refiere a los pedigüeños de su época: "En Madrid los había tradicionales. Entre otros, un desgraciado imbécil a quien se le conocía con el nombre de Tonto del bote, porque recogía la limosna en un bote de suela que agitaba en la mano, sentado en una silla a la puerta de San Antonio del Prado. Aún me parece verle en sus últimos años, inmóvil, con su sombrero de alas anchas, su ropón o túnica parda, limpio, y lanzando a intervalos una especie de sonido gutural para llamar la atención de los transeúntes."
Se cuenta que en cierta corrida de toros, uno de los astados saltó la barrera y enfiló la Carrera de San Jerónimo. Al meterse en una de las calles transversales, el animal se topó de frente con el mendigo. Éste, desconociendo el peligro, permaneció inmóvil. El toro le olfateó despacio, dio un bufido y siguió su camino. Desde entonces, se recuerda la inmensa suerte que tuvo el Tonto del bote.
El vivo vive del zonzo y el zonzo de su trabajo...: Frase muy argentina que define la clásica «viveza criolla» por la que siempre habrá alguna persona que se aprovechará de otra. La frase original tiene un final escatológico:... y la gallina de arriba caga a la de abajo, por la posición de estas aves en el gallinero.
El zorro pierde el pelo pero no las mañas: El zorro tiene la característica de padecer la caída del pelo y tan importante es esta particularidad que la enfermedad, en el hombre, se llama alopecia, tomada del griego "alops: zorro". La frase explica también que, por más que este animal pierda su pelaje, sus costumbres y mañas permanecerán inalterables. Lo propio sucede con el hombre.
Elemental, querido Watson: Frase que se supone utilizaba como muletilla el personaje literario Sherlock Holmes, dirigiéndose a su ayudante, el Dr. Watson, ambos creados por el escritor Sir Arthur Conan Doyle. El investigador Gregorio Doval sostiene (y de ahí, lo de "se supone") que en casi ninguna de las aventuras de Sherlock Holmes este personaje utiliza la frase, salvo en las primeras.
Empinar el codo: Todos sabemos que el acto de beber -no importa si con vaso, porrón, bota o botella- impone por lógica necesidad, el movimiento de levantar el codo hasta determinado nivel. De este simple y cotidiano hecho procede la locución peyorativa empinar el codo, lo que equivale a "alzar, levantar, aupar el codo" de manera que el líquido se precipite dentro de la boca con mayor facilidad. Por eso, la expresión se divulgó en el uso popular con el sentido metafórico de "tomar, beber en gran cantidad de cualquier clase de bebida alcohólica", o en otras palabras, ser considerado lisa y llanamente un borracho.
Entre Pinto y Valdemoro: Hace siglos en Madrid se bebía vino de las localidades de Pinto y Valdemoro. La expresión significa estar indeciso (al elegir entre los dos vinos) o borracho (elegir los dos). No obstante, algunos expertos opinan que éste no es el origen de la expresión. Según éstos, Valdemoro es una villa de origen árabe y corte musulmana que en el año 1083 fue conquistada por Alfonso VI. Pinto también fue edificada probablemente por los árabes, aunque pronto cayó tomada por los cristianos. Posiblemente, de esta convivencia entre musulmanes y cristianos, cuya única frontera entre ambas poblaciones era el riachuelo, procede el dicho proverbial estar entre Pinto y Valdemoro.
En aguas de borrajas: Terminar una cosa en algo sin importancia, como todo lo que empieza con expectativas de trascendencia y finalmente acaba diluyéndose. Proviene del poco poder nutritivo del caldo hecho con una verdura -borrajas- que exige cuidadosas limpieza y cocción, pero carece de sabor. Lo mismo sucede con la expresión agua de cerrajas, que alude a una especie de lechuga silvestre.
En aguas tranquilas, demonios se agitan: Frase procedente del idioma ruso, por la cual se expresa que aunque una situación parezca normal, puede esconder en su seno los peligros más graves. Podría equipararse con la frase las apariencias engañan.
En boca cerrada no entran moscas: Es muy útil saber callar a tiempo.
En boca del mentiroso lo cierto se hace dudoso: Tal como lo refiere la fábula del pastor y el lobo, cuando uno acostumbra a mentir, nadie le cree en el momento en que dice la verdad.
En casa de herrero, cuchillo de palo: A veces, falta una cosa justo donde se supone que no debería faltar.
En el amor y en la guerra, todo vale: Justifica el uso -dentro de estos dos ámbitos- de cualquier recurso para obtener logros. Podría equivaler a el fin justifica los medios, salvando las distancias.
En el país de los ciegos, el tuerto es rey: En una sociedad donde los hombres se caracterizan por sus defectos, aquel que los tiene en menor cantidad, sobresale entre todos.
En el pecado está la penitencia: Cuando uno comete una falta, muchas veces en la misma acción del pecado se halla implícito el castigo que ameritamos.
En la adversidad se conoce a los amigos: Frase que expone la verdadera esencia de la amistad, ya que a los auténticos amigos se los conoce cuando uno pasa momentos de zozobra material y espiritual.