OYON: El hilo se corta por lo más delgado: Cuando un hilo...

El hilo se corta por lo más delgado: Cuando un hilo o una soga se cortan naturalmente, el corte se produce en la parte más delgada. Lo mismo, cuando se deben tomar medidas en determinada circunstancia de la vida, siempre el afectado es el más débil.

El hombre propone y Dios dispone: Según este proverbio de la obra "Imitación de Cristo", no podemos, desde nuestra mortal falibilidad, disponer indiscriminadamente acerca de obras y personas, sin tener en cuenta la decisión final del Creador.

El horno no está para bollos: No es el momento apropiado para hacer o decir algo, es más, podríamos decir que es el menos indicado. La comparación surge de la baja temperatura que debe tener el horno para cocer bollos o tortas pero, al ser tan "caliente" la situación que se vive, se dice que el horno no está -efectivamente- para recibir bollos.

El huerto del Francés: Este dicho se refiere a los asesinatos que en el pueblo cordobés de Peñaflor llevaron a cabo Juan Aldije, alias el Francés, natural de Agen (Gascuña) y José Muñoz Lopera, natural del lugar de los incidentes.

El huerto del Francés era una casa vivienda, con cuadras, corrales y un huerto de 2 fanegas de tierra, situado a las afueras de Peñaflor. Entre los años 1898 y 1904, el Francés y su compinche asesinaron en dicha finca a 6 personas, cuyos cadáveres enterraron en el huerto.

Lopera elegía a las víctimas en las timbas de las ferias y diversas capitales. Intimaba con ellas y les proponía el negocio de desplumar, a medias y con ciertos engaños, a un francés rico -papel que asumía Aldije- que vivía en una finca de Peñaflor. Los engañados llegaban de noche al pueblo cordobés, en cuya estación le esperaban la pareja de estafadores. Una vez en la finca, el Francés daba muerte al huésped golpeándole con una barra de hierro en la cabeza. Después le robaban sus pertenencias y enterraban el cadáver en el huerto.

Los crímenes salieron a la luz en 1904. Aldije y Lopera fueron agarrotados en la cárcel sevillana del Pópulo el día 13 de octubre de 1906. El proceso judicial fue seguido con gran expectación en toda España y de aquel acontecimiento surgió el dicho 'eso es el huerto del Francés'. Éste designa los lugares donde roban a la gente o donde se cometen crímenes para robar.

El mismo perro con distinto collar: Frase que da a entender que sólo cambia la apariencia de las cosas, pero no su esencia. Según algunos, el origen dataría de la época de Fernando VII quien, mientras presidía un desfile militar, alcanzó a distinguir entre los soldados a antiguos milicianos que acababan de ser licenciados, por lo que se dirigió a su asistente y le dijo: "Pues, hombre, son los mismos perros con distinto collar".

El mismo que viste y calza: Frase con la que se corrobora la identidad de la persona que habla o de quien se habla.

El movimiento se demuestra andando: La frase expresa que llega un momento en que sobran las palabras y hay que pasar a los hechos y es atribuida al filósofo griego Diógenes, el Cínico, quien la habría pronunciado ante Zenón de Elea cuando éste negó ontológicamente el movimiento. En ese momento, Diógenes se levantó, se puso a caminar y dijo la frase.

El muerto se ríe del degollado: Frase festiva por medio de la cual a una persona que padece una desgracia se la compara con otra en igual o peor situación.

El mundo es un pañuelo: Es una expresión muy usada cuando se trata de un encuentro inesperado de dos o más personas en un lugar o cuando alguien se entera de una noticia en un sitio al que no se sospechaba que pudiera llegar la novedad.

El ojo del amo engorda el ganado: Conviene que cada uno cuide su propia hacienda; en la práctica, alude a la conveniencia de ocuparse personalmente de sus propios asuntos.

El patio de Monipodio: En Rinconete y Cortadillo, de Cervantes, el jefe del hampa sevillana recibía allí a los nuevos ladrones.

El pez grande se come al chico: Es una cruda realidad de la vida aplicada al ser humano. Al igual que los peces, los hombres tratan de imponer no sólo su fuerza física sino la económica ante el menos poderoso.

El que a hierro mata, a hierro muere: Proverbio entresacado del Evangelio según San Mateo, XXVI, 52, que bien podría ser una variante de ojo por ojo; diente por diente. La persona que ejerce la violencia termina por perecer de la misma manera.

El que busca, encuentra: Frase que estimula la perseverancia y aconseja que nadie deje de buscar, no sólo las cosas materiales, sino los logros más deseados.

El que calla, otorga: Parece ser el proverbio antónimo de todos los que sugieren no hablar demasiado, pero en este caso aconseja no permanecer callado ante determinada acusación debido a que el silencio puede ser interpretado como admisión de la culpa.

El que espera, desespera: Es un juego de palabras, por el que se expresa la idea de que la ansiedad, llevada al extremo, se convierte en desesperación. En este caso, "espera" y "desespera" no están presentados como simples antónimos, ya que "desespera" está relacionado con la "desesperación" y no con la "desesperanza".

El que esté libre de pecado, que arroje la primera piedra: Frase de Jesucristo, tomada del Evangelio según San Juan 8, 7, que habría pronunciado el Redentor ante la turba que pretendía lapidar a una mujer acusada de adulterio, como si ellos estuvieran libre de culpa. La frase completa habría sido Aquel de vosotros que esté libre de pecado, que arroje contra ella la primera piedra". Con el correr de los siglos, la frase consolidó su vigencia y su uso se extendió a toda situación en donde quienes juzgan no están moralmente autorizados para hacerlo ya que, en muchos casos, son responsables de pecados muchos mayores que los que están juzgando.

El que guarda, tiene: Es una invitación al ahorro, única manera de tener asegurado un buen pasar en los tiempos de la vejez.

El que las hace las paga: Otra variante de ojo por ojo... o el que a hierro mata...

El que mucho abarca poco aprieta: La persona que emprende muchas cosas al mismo tiempo, no suele desempeñar bien ninguna de ellas: conviene dedicarse preferentemente a una sola.

El que mucho habla, mucho yerra: Advierte sobre la inconveniencia de hablar demasiado, debido a que cuanto más se habla, más oportunidades hay de equivocarse.

El que no arriesga, no gana: Es una invitación a la audacia, a encarar emprendimientos, incluso a pesar de que -en algunos casos- lo aconsejable es la prudencia.

El que no corre, vuela: Expresión que hace referencia a la rapidez de las personas, no sólo respecto de su velocidad física, sino mental y la facilidad con que se desenvuelven en su profesión u oficio. Se podría complementar con frases hechas propias de los porteños, que justifican la velocidad de algunas personas: Fulano juega a la mancha con los aviones... Mengano les pone supositorios a las liebres, etcétera.

El que no llora, no mama...: Frase porteña, difundida en todo el país, extraída del estribillo del célebre tango "Cambalache", de Enrique Santos Discépolo, por la que se afirma que el hombre -al igual que los bebés, que tienen que llorar para indicar a su madre que tienen hambre- debe vivir reclamando lo que le pertenece. La frase termina diciendo... y el que no afana es un gil, en una velada crítica, no sabemos si a los que viven dignamente de su trabajo (¿gil?) o al que vive robando a los demás (¿el que afana?).

El que no quiera balazos que no vaya a la guerra: Si a alguno no le agradan ciertas cosas, debe evitar acudir al lugar en donde esas cosas suceden.