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Pedro del Barco, Santo

Eremita, 12 de agosto

Nació en 1088, en Ávila, España.

Educado muy cristianamente, desde la niñez dio muestras de sus
virtudes. Al quedarse huérfano se retiró a un rincón de lo que es hoy
la Ribera barcense. Empezó a roturar y a labrar estas tierras, así
como a socorrer a los pobres y a enseñar a las gentes. Creció la fama
de su virtud y el Obispo de Segovia le nombró canónigo de sus
Catedral.

En el año 1149 regresó al Barco con su amigo San Pascual, natural de
Tormellas. Como estaba muy viejo buscó a un mozalbete para que lo
ayudara. la tradición y la leyenda dicen que pidió al Señor que le
diera a conocer el momento de su muerte. Le anunció que sucedería
cuando el agua de la fuente en que bebía se convirtiese en vino. En
octubre de 1155, San Pedro tuvo sed y pidió al muchacho le trajeses un
poco de agua, al probarla observó que era vino. A los 3 días murió.

La tradición y la leyenda siguen contando: Como no hubo acuerdo sobre
dónde enterrarle, se decidió montarle en una mula, a la que habían
vendado los ojos; en el lugar donde se parase, allí se le enterraría.
La mula partió de El Barco, pasó Piedrahíta y al llegar a Ávila, se
dirigió a la Iglesia de San Vicente donde se paró y dejó marcada su
huella, conservándose ésta actualmente. La mula cayó muerta y fue
enterrada en el trozo de muralla más cercano a la iglesia, que
conserva todavía el nombre de “Cubo de la mula”.

San Pedro fue enterrado en la iglesia y allí permanece, salvo el
húmero que fue extraído para depositarlo en la ermita de San Pedro, en
El Barco de Ávila. Actualmente está en el Museo de la Iglesia
Parroquial.