Digna, Anastasio y Félix, Santos
Mártires, 14 de junio
Mártires de Córdoba
Martirologio Romano: En Córdoba, en la región hispánica de Andalucía,
santos mártires Anastasio, presbítero, Félix, monje, y Digna, virgen,
que murieron el mismo día. Anastasio, por confesar su fe cristiana
ante los jueces musulmanes, fue decapitado, y con él murió también
Félix, originario de Getulia, en África del Norte, que había profesado
la fe católica y la vida monástica en Asturias. Digna, aún joven, por
haber reprendido al juez por la muerte de los dos anteriores, fue
decapitada de inmediato. († 853)
San Anastasio era un sacerdote de Córdoba, hombre venerable que había
sido elevado al sacerdocio después de largos años pasados en el estado
monástico. Al día siguiente del martirio de san Fándilas, se presentó
ante los cónsules de la ciudad y atacó también él, en términos
vehementes, a los enemigos de la fe. Inmediatamente le cortaron la
cabeza. Al mismo tiempo ejecutaron a un monje llamado Félix,
originario de Getulia, en África, que había venido por azar a España;
allí se había convertido y abrazado el estado monástico. Ambos
cuerpos, decapitados, se exhibieron junto al río, como el de San
Fándilas.
En la tarde de ese mismo día, martirizaron igualmente a una joven
religiosa, llamada Digna. Esta que, a causa de su profunda humildad,
se consideraba la última de todas sus hermanas, decía con frecuencia
de la manera más emocionante: «No me llaméis Digna, sino Indigna,
porque mi nombre debe expresar lo que soy». Durante un sueño vio a
santa Ágata deslumbrante de belleza y con lirios y rosas en sus manos.
La santa mártir le dio una rosa roja, exhortándola a combatir
valerosamente por Cristo. Desde entonces, Digna sintió un vivo deseo
de martirio y, cuando los rumores de la ejecución de Anastasio y de
Félix llegaron hasta ella, comprendió que su hora había llegado. Salió
secretamente del monasterio y se presentó ante el juez para
reprocharle abiertamente los asesinatos que acababa de cometer con
hombres sin más culpa que la de adorar al verdadero Dios y de confesar
a la Trinidad Santísima. A su vez, Digna fue decapitada y colgada,
como los mártires que le precedieron. La Iglesia ha reunido a estos
tres mártires el día 14 de junio.
Mártires, 14 de junio
Mártires de Córdoba
Martirologio Romano: En Córdoba, en la región hispánica de Andalucía,
santos mártires Anastasio, presbítero, Félix, monje, y Digna, virgen,
que murieron el mismo día. Anastasio, por confesar su fe cristiana
ante los jueces musulmanes, fue decapitado, y con él murió también
Félix, originario de Getulia, en África del Norte, que había profesado
la fe católica y la vida monástica en Asturias. Digna, aún joven, por
haber reprendido al juez por la muerte de los dos anteriores, fue
decapitada de inmediato. († 853)
San Anastasio era un sacerdote de Córdoba, hombre venerable que había
sido elevado al sacerdocio después de largos años pasados en el estado
monástico. Al día siguiente del martirio de san Fándilas, se presentó
ante los cónsules de la ciudad y atacó también él, en términos
vehementes, a los enemigos de la fe. Inmediatamente le cortaron la
cabeza. Al mismo tiempo ejecutaron a un monje llamado Félix,
originario de Getulia, en África, que había venido por azar a España;
allí se había convertido y abrazado el estado monástico. Ambos
cuerpos, decapitados, se exhibieron junto al río, como el de San
Fándilas.
En la tarde de ese mismo día, martirizaron igualmente a una joven
religiosa, llamada Digna. Esta que, a causa de su profunda humildad,
se consideraba la última de todas sus hermanas, decía con frecuencia
de la manera más emocionante: «No me llaméis Digna, sino Indigna,
porque mi nombre debe expresar lo que soy». Durante un sueño vio a
santa Ágata deslumbrante de belleza y con lirios y rosas en sus manos.
La santa mártir le dio una rosa roja, exhortándola a combatir
valerosamente por Cristo. Desde entonces, Digna sintió un vivo deseo
de martirio y, cuando los rumores de la ejecución de Anastasio y de
Félix llegaron hasta ella, comprendió que su hora había llegado. Salió
secretamente del monasterio y se presentó ante el juez para
reprocharle abiertamente los asesinatos que acababa de cometer con
hombres sin más culpa que la de adorar al verdadero Dios y de confesar
a la Trinidad Santísima. A su vez, Digna fue decapitada y colgada,
como los mártires que le precedieron. La Iglesia ha reunido a estos
tres mártires el día 14 de junio.