Isidoro de Sevilla, Santo
Obispo y Doctor de la Iglesia, 4 de abril
Obispo y Doctor de la Iglesia
Martirologio Romano: En Sevilla, en la Hispania Bética, san Isidoro,
obispo y doctor de la Iglesia, cuya memoria se celebra en España el
día veintiséis de este mismo mes.
San Isidoro de Sevilla (560-636) es el último de los padres latinos, y
resume en sí todo el patrimonio de adquisiciones doctrinales y
culturales que la época de los padres de la Iglesia transmitió a los
siglos futuros.
Isidoro fue un escritor enciclopédico, muy leído en la edad media,
sobre todo por sus “Etimologías”, una “summa” muy útil de la ciencia
antigua, en la que condensó los principales resultados más con celo
que con espíritu crítico. Pero a pesar de poseer tan ricamente la
ciencia antigua y de influir considerablemente en la cultura medieval,
su principal preocupación como obispo fue lograr la madurez espiritual
e intelectual del clero español. Para esto fundó un colegio
eclesiástico, prototipo de los futuros seminarios, dedicando mucho de
su laboriosa jornada a la instrucción de los candidatos al sacerdocio.
La santidad era algo común en la familia de san Isidoro: tres hermanos
fueron obispos y santos -Leandro, Fulgencio e Isidoro-; una hermana
–Florentina- fue religiosa y santa. Leandro, el hermano mayor, fue
tutor y maestro de Isidoro, que quedó huérfano cuando era muy niño.
El futuro doctor de la Iglesia, autor de muchos libros que tratan de
todo el saber humano: agronomía, medicina, teología, economía
doméstica, etc., al principio fue un estudiante poco aplicado. Como
tantos otros compañeros, dejaba de ir a la escuela para ir a vagar por
los campos. Un día se acercó a un pozo para sacar agua y notó que las
cuerdas habían hecho hendiduras en la dura piedra. Entonces comprendió
que también la constancia y la voluntad del hombre pueden vencer las
duras asperezas de la vida.
Regresó con amor a sus libros y progresó tanto en el estudio que
mereció ser considerado el hombre más sabio de su tiempo -Isidoro
sucedió al hermano Leandro en el gobierno de la importante diócesis de
Sevilla-. Como el hermano, fue el obispo más popular y autorizado de
su tiempo, y también presidió el importante concilio de Toledo, en el
633. Se formó con la lectura de san Agustín y de san Gregorio Magno, y
aun sin tener el vigor de un Boecio o el sentido organizador de un
Casiodoro, Isidoro compartió con ellos la gloria de ser el maestro de
la Europa medieval y el primer organizador de la cultura cristiana.
Isidoro fue muy sabio, pero al mismo tiempo de profunda humildad y
caridad; no sólo obtuvo el título de “doctor egregius”, sino también
la aureola de la santidad.
Obispo y Doctor de la Iglesia, 4 de abril
Obispo y Doctor de la Iglesia
Martirologio Romano: En Sevilla, en la Hispania Bética, san Isidoro,
obispo y doctor de la Iglesia, cuya memoria se celebra en España el
día veintiséis de este mismo mes.
San Isidoro de Sevilla (560-636) es el último de los padres latinos, y
resume en sí todo el patrimonio de adquisiciones doctrinales y
culturales que la época de los padres de la Iglesia transmitió a los
siglos futuros.
Isidoro fue un escritor enciclopédico, muy leído en la edad media,
sobre todo por sus “Etimologías”, una “summa” muy útil de la ciencia
antigua, en la que condensó los principales resultados más con celo
que con espíritu crítico. Pero a pesar de poseer tan ricamente la
ciencia antigua y de influir considerablemente en la cultura medieval,
su principal preocupación como obispo fue lograr la madurez espiritual
e intelectual del clero español. Para esto fundó un colegio
eclesiástico, prototipo de los futuros seminarios, dedicando mucho de
su laboriosa jornada a la instrucción de los candidatos al sacerdocio.
La santidad era algo común en la familia de san Isidoro: tres hermanos
fueron obispos y santos -Leandro, Fulgencio e Isidoro-; una hermana
–Florentina- fue religiosa y santa. Leandro, el hermano mayor, fue
tutor y maestro de Isidoro, que quedó huérfano cuando era muy niño.
El futuro doctor de la Iglesia, autor de muchos libros que tratan de
todo el saber humano: agronomía, medicina, teología, economía
doméstica, etc., al principio fue un estudiante poco aplicado. Como
tantos otros compañeros, dejaba de ir a la escuela para ir a vagar por
los campos. Un día se acercó a un pozo para sacar agua y notó que las
cuerdas habían hecho hendiduras en la dura piedra. Entonces comprendió
que también la constancia y la voluntad del hombre pueden vencer las
duras asperezas de la vida.
Regresó con amor a sus libros y progresó tanto en el estudio que
mereció ser considerado el hombre más sabio de su tiempo -Isidoro
sucedió al hermano Leandro en el gobierno de la importante diócesis de
Sevilla-. Como el hermano, fue el obispo más popular y autorizado de
su tiempo, y también presidió el importante concilio de Toledo, en el
633. Se formó con la lectura de san Agustín y de san Gregorio Magno, y
aun sin tener el vigor de un Boecio o el sentido organizador de un
Casiodoro, Isidoro compartió con ellos la gloria de ser el maestro de
la Europa medieval y el primer organizador de la cultura cristiana.
Isidoro fue muy sabio, pero al mismo tiempo de profunda humildad y
caridad; no sólo obtuvo el título de “doctor egregius”, sino también
la aureola de la santidad.