TRISTE DESENLACE
En su lecho, después de haber consumido un frasco completo de tranquilizantes, con los ojos inundados por el llanto, en su mano izquierda, un retrato con su amado en la que se veían tan
felices, tan enamorados en uno de sus
paseos por aquel pueblito donde se conocieron; en la mano izquierda una carta en la que decía así:
-Amado mío, vuelo mío, sueño mío, se me parte el alma recordar aquel tiempo que fuimos tan felices, cuando andábamos por el mundo con nuestro amor vibrante
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