Después de ver la película OBABA, me vino a la memoria, un viaje de mi infancia, donde fui al valle del Roncal a un campamento nacional de montaña. De esto hace por lo menos 20 años, pero en mi retina todavía queda el recuerdo de tanta belleza. El pueblo de Isaba, con sus flores me fascinó, y en mi casa, no muy dada a los soubenirs, guardo con mucho cariño un cencerro con el nombre del pueblo. He de volver, y lo recomiendo.