Habia un personaje en Marin muy aficionado a empinar el codo. Asi que la gente acostumbrada a sus "trompas" procuraba no hacerle mucho caso. En cierta ocasíon a altas horas de la madugada le oyeron gritar a grandes voces: ¡Acudirme, tres que me atacan, tres que matan...!. Los vecinos apenados y pensando que no era ley, atacar asi a una persona, acudieron prestos a defenderlo. Cuando llegaron al lugar se encontraron al interfecto tendido en un banco de la Alameda con una botella en la mano. Preguntado ... (ver texto completo)
Moi bo, Xosé. Cóntanos máis historias, anda. Estas do viño non teñen desperdicio. ¡E viva o bó viño, que con moderacón alegra as festas! Apertas.