Se que hay mucha gente que habrá vivido esta cosas en la montaña, pero también se que hay otra que por circunstancias no lo hizo, aunque le gustaría, es a éstas a qien mas me complace contárselo, para que de alguna manera viva su propia aventura. Esto era a finales de los setenta ó principios de los ochenta. Cuando una nevada duraba mas de tres ó cuatro días ya nos entraba el gusanillo de "ir a dar una vuelta" a los conejos, sabiendo que estos tendrían que salir de sus madrigueras en busca de comida. ... (ver texto completo)