Hace unas semanas me fui por la mañana de Pentes a Villavieja, enterado por el whatsapp de que se iban a encontrar socialistas gallegos y sanabreses en Porta Galega para, desde allí, visitar la
carretera de Porto, que parece que llevan reivindicando desde mis tiempos de cabo. Sólo era mi intención saludar a Inda Cho Sei, pero más tarde acompañé a la comitiva para conocer de primera mano el estado de esa carretera del demonio.
Cuando llegué y pedí un café con leche, aún no había llegado el ínclito
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