En tal día como hoy, en mi niñez y año tras año, se repetía lo mismo.
-Levantarnos temprano para empezar la
matanza.
-Cumplir mi misión de ayudar, agarrando los
cerdos por el rabo.
-Darle una copa de orujo a todo vecino que pasaba por la
calle.
-Colaborar en todo el laboro que seguía al evento, y esperar con gula el día siguiente, donde en la cena de Nochebuena, después de un año volvía a la mesa el turrón, especialmente el duro, los higos, las
nueces y las pasas, y las naranjas.
¡Que tiempos!
Feliz ... (ver texto completo)