Esta población siempre fue un
pueblo pesquero, y de ahí salía su principal riqueza. Más aún cuando se convirtió en un importante
puerto ballenero. Tanto es así que a finales de la Edad Media aquí estaba uno de los astilleros más importantes de la costa gallega. El puerto se aprovechaba de la presencia del
río Masma. Esas condiciones creaban un
refugio perfecto para las
embarcaciones. Y no solo para las naves de los marineros locales, también aquí atracaban embarcaciones que realizaban rutas más lejanas. Por eso, en la Edad Media no era raro que aquí se oyeran la lengua de marinos portugueses, ingleses o flamencos.