Uno de los motivos que explica que no haya grandes
barcos atracando en
Foz es que se trata de un
puerto de difícil acceso para
embarcaciones con calados superiores a los dos metros, ya que las barras arenosas y la sedimentación del
río reducen el calado de entrada en esta ría que, además, tiene fuertes corrientes. No obstante, lo valioso de sus dársenas es que se encuentran prácticamente dentro del núcleo urbano y suponen el centro neurálgico de las
fiestas más importantes del concello de Foz en el que se ubica.