El Botafumeiro, SANTIAGO DE COMPOSTELA

El Botafumeiro. Es uno de los mayores símbolos de la catedral. Con sus 53 kg de peso y 1.50 de altura quizás sea el mayor incensario del mundo.

Camino de Santiago es la denominación que tiene un conjunto de rutas que se dirigen a la tumba de Santiago el Mayor, situada en la catedral de Santiago de Compostela (Galicia). Su origen es medieval y de peregrinación cristiana.
Cada año, miles y miles de personas deciden recorrer El Camino. Hay quien se atreve con los 800 kilómetros que separan Roncesvalles de Santiago de Compostela (los menos) y hay quien inicia El Camino en Sarria (114 km hasta Santiago). Estos peregrinos se toparán con parajes que nunca olvidarán. Las diferentes rutas se realizan andando, en bicicleta o a caballo.
Antes de empezar la ruta elegida se debe solicitar La Credencial del peregrino (la facilitan en albergues o parroquias, incluso en oficinas de turismo, ayuntamientos o comisarías de policía que se encuentren en El Camino). Esta Credencial es uno de los distintivos más importantes del Camino de Santiago. Es personal e intransferible, nos da acceso a los albergues y nos permite hacernos con la Compostela (o Compostelana),
Para recibir la Compostela deberás demostrar con tu Credencial que has hecho como mínimo los últimos 100 kilómetros hasta Santiago a pie o a caballo o los últimos 200 kilómetros en bicicleta. No es necesario haber realizado el Camino de forma continuada en el tiempo, pero sí geográficamente. Si por cualquier motivo no hemos podido terminar la Ruta, en todo momento podemos retomarla desde el lugar en la que anteriormente habíamos finalizado.
Se cree que el primer peregrino fue Alfonso II, hacia el año 825, partiendo de Oviedo con su corte para visitar la tumba de Santiago cuando esta fue descubierta. En 950, el obispo francés de Le Puy fue quien continuó con la peregrinación.
A lo largo del tiempo ha habido siglos en los que apenas hubo peregrinación a Santiago, y otros siglos en los que ha sido un auténtico fenómeno de masas populares.
En la actualidad, y con motivo del año jubilar de 1993 y la importante promoción que se realizó, definitivamente, hacer el Camino de Santiago se ha extendido al gran publico. El número de personas que llegan cada año Santiago no ha parado de aumentar, alcanzando en 2019 la cifra de casi 348.000 peregrinos, lo que no había ocurrido antes, ni siquiera en los años jacobeos.
Desde el comienzos del siglo XXI, se dan datos en el que un buen número de peregrinos ya no hacen El Camino por motivos religiosos o espirituales como antaño, sino más bien como algo lúdico, deportivo o simplemente turístico, siendo agosto el mes de mayor afluencia de peregrinos, y durante los meses de invierno los de menor concurrencia. La mayoría de la gente lo hace caminando. Los extranjeros superan ligeramente a los españoles, y hay similitud en cuanto a hombres y mujeres.
El grupo mayoritario inicia El Camino en Sarria, desde donde salen más de la mitad de los peregrinos. Y los que empiezan su viaje más allá de los Pirineos, hoy día son muy minoritarios, apenas un 2%.
De cualquier manera, caminar 800 kilómetros o realizar los últimos 114 es una experiencia inigualable.
El Año Santo Xacobeo.
El Año Santo Jubilar Compostelano fue establecido en 1122 para el año 1126 por el pontífice Calixto II.
El Jacobeo se celebra los años en los que el día 25 de julio es domingo. Esto sucede con una cadencia de 6-5-6-11 años (excepto cuando el último año de un siglo no es bisiesto, que pueden darse lapsos de 7 ó 12 años).
En los años 2021 y 2022 se ha celebrado el Año Santo Jacobeo debido a la pandemia sanitaria provocada por el Covid-19. Con motivo de la guerra civil española también se celebró en dos años (1937 y 1938).
El próximo Xacobeo será en el año 2027.
La mochila del peregrino.
Una cuestión muy importante es lo que debes de llevar en tu mochila, que naturalmente cambia mucho si haces El Camino en verano o en invierno.
Aquí te dejo una pequeña lista:
-La acreditación de peregrino.
-Calzado cómodo para andar y que ya lo hayas utilizado en caminatas previas (ni se te ocurra estrenar botas en El Camino, pues las rozaduras y llagas en los pies pueden ser un suplicio). Si las botas están preparadas para los días lluvia, mejor que mejor. Y calzado cómodo para descansar.
-Un chubasquero largo para la lluvia (poncho). En Galicia lo más normal es que llueva, en cualquier época de año. También algún periódico. Sus hojas te pueden venir muy bien si se te empaparon las botas con la lluvia, pues si las metes por la noche en el calzado que tengas mojado, absorberán buena parte de la humedad.
-Varias mudas de ropa interior y calcetines. Siempre la puedes lavar por la noche y si es verano a la mañana siguiente ya se han secado. Camisetas varias que no falten.
-Un buen sombrero o gorra.
-Un mapa de la zona no debe de faltar. Y anotar los lugares que creas pueden ser de más interés.
-Pantalones cortos. Y unos largos se repuesto.
-Una botella de agua grande.
-Saco de dormir si piensas pasar la noche en albergues.
-Un pequeño botiquín en el que las tiritas, vaselina o vendas no pueden faltar.
-Neceser de aseo.
-El móvil siempre cargado. Incluso lo puedes utilizar de linterna si comienzas la ruta de madrugada.
Hoy día, a lo largo del Camino, además de los clásicos albergues, existen muchos hoteles donde puedes pernoctar a buen precio. Hoteles donde es aconsejable reservar previamente habitación, en especial si vas en julio o agosto, incluso en “puentes largos”. También, puedes despreocuparte del peso de la mochila, pues por tres euros te la llevan hasta donde termines la etapa del día.