AQUEL PERRO LOBO
En aquel invierno un perro lobo parecía ser el dueño de la urbanización, corría el año de 2024, más el año siguiente se presentó en ese lugar del término de aquel con cello gallego, un perro podenco ibicenco, y se empezaron a sentirse enemigos a fondo, desde la calle el perro podenco ladraba y amenazaba a dicho animal, y sus ladridos y gemidos eran constantes, la alambrada les separaba, y los dos perros enseñaban sus dientes afilados como navajas de Albacete, sus ladridos iban en aumento, hasta una noche que dicho podenco le vio al perro lobo paseando con su dueña, y se empezaron a pegar sin trabas, el podenco le mordía en sus orejas, y una de ellas le quedo colgando, el perro lobo quizá más alto, sin embargo el podenco más ligero y con más reflejos le dejaba fuera de control, el perro lobo aullaba de dolor, y el podenco estaba esperando su reacción, sin dejarse de mover, y con sus dientes afilados, la dueña del perro lobo se llevó a curar a su perro en su domicilio, ya que las dos orejas estaban dañadas, Desde ese día el perro lobo nunca más volvió a enfrentarse al podenco ibicenco, y pronto comentaban en aquella urbanización, que el perro visitante era un peligro si se escapaba, solamente este podenco se entendía de maravilla y jugaba con dos perros dálmatas, que al verse de vez en cuando se sentían felices, eran como tres amigos que celebraban sus encuentros, Dicen que el podenco ibicenco llegó hace siglos de Egipto, aunque algunos le llaman perro español, ese podenco tiene su triangulo del Faraón, en su frente, y aunque Cervantes aseguraba que no sabía si eran galgos o podencos en el Quijote, esta raza no se deja rendir, prefiere morir, es parecido al mundo musulmán, “Cuando ladran los podencos está amaneciendo el día, si ladran los perros lobos, otros perros ladrarían”. G X Cantalapiedra. 26 – 3 – 2026.
En aquel invierno un perro lobo parecía ser el dueño de la urbanización, corría el año de 2024, más el año siguiente se presentó en ese lugar del término de aquel con cello gallego, un perro podenco ibicenco, y se empezaron a sentirse enemigos a fondo, desde la calle el perro podenco ladraba y amenazaba a dicho animal, y sus ladridos y gemidos eran constantes, la alambrada les separaba, y los dos perros enseñaban sus dientes afilados como navajas de Albacete, sus ladridos iban en aumento, hasta una noche que dicho podenco le vio al perro lobo paseando con su dueña, y se empezaron a pegar sin trabas, el podenco le mordía en sus orejas, y una de ellas le quedo colgando, el perro lobo quizá más alto, sin embargo el podenco más ligero y con más reflejos le dejaba fuera de control, el perro lobo aullaba de dolor, y el podenco estaba esperando su reacción, sin dejarse de mover, y con sus dientes afilados, la dueña del perro lobo se llevó a curar a su perro en su domicilio, ya que las dos orejas estaban dañadas, Desde ese día el perro lobo nunca más volvió a enfrentarse al podenco ibicenco, y pronto comentaban en aquella urbanización, que el perro visitante era un peligro si se escapaba, solamente este podenco se entendía de maravilla y jugaba con dos perros dálmatas, que al verse de vez en cuando se sentían felices, eran como tres amigos que celebraban sus encuentros, Dicen que el podenco ibicenco llegó hace siglos de Egipto, aunque algunos le llaman perro español, ese podenco tiene su triangulo del Faraón, en su frente, y aunque Cervantes aseguraba que no sabía si eran galgos o podencos en el Quijote, esta raza no se deja rendir, prefiere morir, es parecido al mundo musulmán, “Cuando ladran los podencos está amaneciendo el día, si ladran los perros lobos, otros perros ladrarían”. G X Cantalapiedra. 26 – 3 – 2026.