ENTRE LAS RIAS DE BETANZOS Y DE EUME
Estos trozos grandes de mar donde se encuentran estas Rías de Betanzos y de Eume, son lugares apropiados para ver sus olas placenteras, Más este invierno un poco follonero y castigador de costas, ha dejado sus huellas en estos terrenos de Galicia, alguna casa o chalet se vio que las olas se llevaban sus cimientos, son corrientes de las bajadas y subidas del mar, con esa fuerza bruta que puede derribar cualquier fortaleza, es un repicar día y noche con su fortaleza de derribar incluso las piedras que no son demasiado fuertes y grandes, por eso vimos en televisión cómo se quedaba sin cimientos y parte de esa vivienda en el aire, es normal cuando La Madre Naturaleza se desata, no se la puede frenar con nada, todo puede ser para ella un pequeño freno que no la detiene, es posible que no se haya respetado hace muchos años la ley de costas, más cuando el mar o sus trozos de la llamadas rías se desbordan, no puede ninguna ley frenar esos impulsos tremendos, La subida del mar cómo vienen anunciando los entendidos en el cambio climático, se empieza a notar en estas costas de rías tranquilas, las mareas se las nota a tope sus subidas, y es posible que afecte a su nivel antiguo, estoy viendo en Puentedeume la Ría de Eume, su nivel más alto, y eso no es casualidad, por eso el agua en esos trozos de mar golpean con más fuerza, aunque siempre haya personas que lo nieguen, más mis ojos lo están viendo cada día en mis paseos por la Ribera de dicha Ría, no se necesita ser hombre de mar, quizá lo veamos mejor la personas que observan año a año estas derivas, pueden contarnos mentiras como siempre, pueden ser negacionistas a tope, más La Madre Naturaleza cuando se enfada nos deja sus huellas a la vista aunque seamos de tierra adentro, esta es la realidad, lo demás es cuento o fabula. “No hay peor ciego que el que no quiere ver”. G X Cantalapiedra. 2 – 4 – 2026.
Estos trozos grandes de mar donde se encuentran estas Rías de Betanzos y de Eume, son lugares apropiados para ver sus olas placenteras, Más este invierno un poco follonero y castigador de costas, ha dejado sus huellas en estos terrenos de Galicia, alguna casa o chalet se vio que las olas se llevaban sus cimientos, son corrientes de las bajadas y subidas del mar, con esa fuerza bruta que puede derribar cualquier fortaleza, es un repicar día y noche con su fortaleza de derribar incluso las piedras que no son demasiado fuertes y grandes, por eso vimos en televisión cómo se quedaba sin cimientos y parte de esa vivienda en el aire, es normal cuando La Madre Naturaleza se desata, no se la puede frenar con nada, todo puede ser para ella un pequeño freno que no la detiene, es posible que no se haya respetado hace muchos años la ley de costas, más cuando el mar o sus trozos de la llamadas rías se desbordan, no puede ninguna ley frenar esos impulsos tremendos, La subida del mar cómo vienen anunciando los entendidos en el cambio climático, se empieza a notar en estas costas de rías tranquilas, las mareas se las nota a tope sus subidas, y es posible que afecte a su nivel antiguo, estoy viendo en Puentedeume la Ría de Eume, su nivel más alto, y eso no es casualidad, por eso el agua en esos trozos de mar golpean con más fuerza, aunque siempre haya personas que lo nieguen, más mis ojos lo están viendo cada día en mis paseos por la Ribera de dicha Ría, no se necesita ser hombre de mar, quizá lo veamos mejor la personas que observan año a año estas derivas, pueden contarnos mentiras como siempre, pueden ser negacionistas a tope, más La Madre Naturaleza cuando se enfada nos deja sus huellas a la vista aunque seamos de tierra adentro, esta es la realidad, lo demás es cuento o fabula. “No hay peor ciego que el que no quiere ver”. G X Cantalapiedra. 2 – 4 – 2026.