UNA NOCHE DE LADRIDOS Y MISTERIO
Eran las once y cincuenta de la noche, el domingo de marzo se acababa, un perro podenco muy machista sus ladridos al viento los lanzaba, la carretera de acceso está sin luces, la oscuridad más negra allí reinaba, los perros del barrio con empatía de aquel podenco que por algo bien ladraba, La jauría se nota en todo el barrio, el podenco sus ojos le brillaban, la noche negra y cubierta hacia temblar al ser que lo escuchaba, eran ladridos que rompen muchos sueños, eran ecos de perros en alarma, las luces se notaban encendidas de las casas que siempre descansaban. La noche sin luces era amarga, los vecinos de cerca vigilaban, y una banda de pájaros volando, sobre el Campo de Gol montan su casa. La Guardia Civil de madrugada aparece al ver cosas extrañas, Un camión de obras que es muy grande descargando materiales que hacen falta. Las meigas van volando por el cielo, estos campos muy verdes son su danza, no precisan que haya luces en el suelo ni que nadie les hable de templanza. Galicia tiene sombras en la noche que parecen bailar siempre su danza, nadie quiere poner su negro broche en las calles que sueñan esperanza. La mañana viene fría por sus verdes, hoy su Ría no quiere ver tardanza, las luces del camino que se pierden es posible que dejen su balanza. El misterio se queda desterrado, el podenco le miran hoy su baza, es un perro que siendo inteligente da ladridos que no son de templanza. Sobre Campos de Miño los misterios, de esas noches que marcan la distancia, es posible que existan pasos serios que sus gentes les sobre la arrogancia. El misterio se oculta entre ladridos, hoy la penas se callan y se guardan, en las noches se ven sueños perdidos con los perros que sus ladridos saldan.
G X Cantalapiedra. 30- 3 – 2026.
Eran las once y cincuenta de la noche, el domingo de marzo se acababa, un perro podenco muy machista sus ladridos al viento los lanzaba, la carretera de acceso está sin luces, la oscuridad más negra allí reinaba, los perros del barrio con empatía de aquel podenco que por algo bien ladraba, La jauría se nota en todo el barrio, el podenco sus ojos le brillaban, la noche negra y cubierta hacia temblar al ser que lo escuchaba, eran ladridos que rompen muchos sueños, eran ecos de perros en alarma, las luces se notaban encendidas de las casas que siempre descansaban. La noche sin luces era amarga, los vecinos de cerca vigilaban, y una banda de pájaros volando, sobre el Campo de Gol montan su casa. La Guardia Civil de madrugada aparece al ver cosas extrañas, Un camión de obras que es muy grande descargando materiales que hacen falta. Las meigas van volando por el cielo, estos campos muy verdes son su danza, no precisan que haya luces en el suelo ni que nadie les hable de templanza. Galicia tiene sombras en la noche que parecen bailar siempre su danza, nadie quiere poner su negro broche en las calles que sueñan esperanza. La mañana viene fría por sus verdes, hoy su Ría no quiere ver tardanza, las luces del camino que se pierden es posible que dejen su balanza. El misterio se queda desterrado, el podenco le miran hoy su baza, es un perro que siendo inteligente da ladridos que no son de templanza. Sobre Campos de Miño los misterios, de esas noches que marcan la distancia, es posible que existan pasos serios que sus gentes les sobre la arrogancia. El misterio se oculta entre ladridos, hoy la penas se callan y se guardan, en las noches se ven sueños perdidos con los perros que sus ladridos saldan.
G X Cantalapiedra. 30- 3 – 2026.