Tenía el teleclub de Ares, una televisión Marconi en blanco y negro (no había llegado el color a España) a veces fallaba la señal, por diferentes razones, el repetidor o los defectuosos puntos de contacto que alimentaban el receptor, algún guateque se celebró del que queda un grato recuerdo, y pequeñas celebraciones que daban lugar a que los jóvenes se relacionasen, alguna pareja que en su tiempo cuajó. Un tablero lacado de verde asentado sobre dos caballetes era la mesa de ping pong sobre la ... (ver texto completo)