Un viajero que recorría el mundo y que se definía a sí mismo como “buscador de la Verdad” encontró a un anciano, serenamente sentado bajo un árbol, tallando un trozo de madera. Le habían dicho que ése era el más sabio del país. Se le acercó y, pidiéndole permiso para hacerle una pregunta, le dijo: “Señor, ¿cómo puedo llegar a la Verdad?”
El viejo sonrió y, sin dejar de hacer su tarea, le dijo, luego de un largo silencio: “Si lo que buscas es realmente la Verdad, hay algo que es indispensable que ... (ver texto completo)
El viejo sonrió y, sin dejar de hacer su tarea, le dijo, luego de un largo silencio: “Si lo que buscas es realmente la Verdad, hay algo que es indispensable que ... (ver texto completo)