Rafael Recarte inventó el toreo por el aire. LLegó a dominar de tal modo el toreo aéreo que al ser lanzado por el aire mantenia la postura y la muleta planchada en las alturas, hasta el batasuno Jon Idígoras quiso ser torero. Carecia de arte y duende, y cuentan los que le vierón torear en alguna becerrada en Azpeitia, que los pobres animales renunciaban a embestir y corrian despavoridos por el ruedo cuando Idígoras los citaba. Para lo que se puede ver y tocar, existe un registro de Bienes de Interés ... (ver texto completo)