Pues sí, ¡magnífico el Encuentro del sábado pasado en El Gordo!: aplicándonos desde bien temprano para trasladar hasta tal pueblo y montar allí todo el material; soportando un sol de justicia desde mediodía hasta bien entrada la tarde; sirviendo ya por la mañana limonada, de forma tan espontánea como necesaria ("Pero... ¡si yo sólo me iba a servir un vasito para mí!"); aguantando inaudibles discursos de alcaldes y autoridades varias (y poemas interminables); visitando una iglesia "muy bonita y antigua" ... (ver texto completo)