Pero el destino me tenía reservado otro camino, por la mañana trabajando, hacía aire, al golpear los bloques saltan chinitas que el aire lleva por todos lados, pero sobre todo hacia los ojos, ocurre muy a menudo, se te llenan los ojos de tierrilla pero según entra sale, pero una chinita no quiso salir y se quedó en el ojo, estuvo molestándome toda la mañana pero yo esperaba que en cualquier momento saliese, pero a mediodía en casa seguía molestándome, y cuando me miré al espejo tenía todo el ojo ... (ver texto completo)