Me pongo en la piel de los que estaban allí y entiendo que hubiera estados de histeria y pánico. Otros parece que se lo tomaron con más calma y hubo también quien no hizo peinetero caso. Al menos ha servido para revisar y modernizar el sistema que, a lo mejor, dada la confianza en que nunca pasó nada, estaba ya un poco obsoleto. Lo que sí me parece necesario es que la gente del pueblo se tome en serio los simulacros de emergencia. Parece que muchos pasan olímpicamente y, llegado el caso, no supieron ... (ver texto completo)