(...)Aquellos que apoyaban a los mandos y se habían quedado fuera, como era de esperar, descargaron sus iras pero no con los mandos, sino en esas
reuniones que se celebraban por doquier.
Se cuenta que incluso las mujeres en una de las islas discutieron acaloradamente sobre este tema, eso pone a las claras que las cosas no van bien, los mandos de la nave lo saben, pero tratan de esconder la evidencia. La discusión llegó a tal punto que todas estaban en contra de la única que defendía a los mandos,
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