Los otros días recibí una llamada telefónica. Eras tú. Los comentarios injustos de algunos te hacían llorar. Hablé contigo largo rato y sentía como poco a poco tu llanto se convertía en sollozos. Mi corazón por ti se regocijaba.
Hoy, fuiste tú quien recibió una llamada telefónica. Era yo. La tristeza de mi soledad me abatía el corazón. Hablaste conmigo largo rato y sentía cómo poco a poco mis lágrimas se convertían en sollozos, tal y como pasó contigo aquella noche.
Aunque lejos de mí estabas ... (ver texto completo)
Hoy, fuiste tú quien recibió una llamada telefónica. Era yo. La tristeza de mi soledad me abatía el corazón. Hablaste conmigo largo rato y sentía cómo poco a poco mis lágrimas se convertían en sollozos, tal y como pasó contigo aquella noche.
Aunque lejos de mí estabas ... (ver texto completo)