RELATOS AL
ATARDECER-CCXI.
EL HALCÓN QUE NO PODÍA VOLAR. Un rey recibió como obsequio dos pequeños halcones y los entregó al maestro de cetrería para que los entrenara. Pasados unos meses, éste le informó de que una de las aves estaba perfectamente, en cambio no sabía lo que le sucedía a la otra, ya que no se había movido de la rama donde la dejó desde el día de su llegada.
El soberano optó por pedir ayuda a a miembros de la corte, pero nada sucedió. Al día siguiente, el halcón continuaba inmóvil,
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