La
lluvia habia remitido, siguiendo por
Balcones,
calle arriba nos dirigimos a la
plaza vieja. Pasamos por lo que fue la
tienda de "tia Venturita" me la imagino toda pintada, elegante, esbelta, siempre con una sonrisa, yo creo que veia en nosotros los hijos que no pudo tener. Me encantaba las galletas de coco que tenia en los tarros de cristal, éstas, junto a los caramelos de "tia Lorenza" y las pipas de "tia Carolina, eran mi debilidad. Sin olvidar "los chochos" de la madre de la Nicanora ó los
... (ver texto completo)