Mi abuela tubo una niña que murió abrasada creo que con 10 años. Esta niña la gustaba mucho leer, yo me parezco a ella en su pasión por la lectura. Por aquella época los libros eran muy escasos, pero alguien la regaló un libro que era ni mas, ni menos que las poesías de Felix Maria de Samaniego, que yo he heredado. El libro está hecho un santo Cristo pero yo lo guardo como "oro en paño". Ha habido un tiempo en que las sabía todas de memoria, hoy ya las he olvidado. Cuando en el invierno nos íbamos ... (ver texto completo)