Aniquilación por cierre
Los habitantes de aquel lugar supieron que la plaga que se acercaba sigilosa era imparable y mortal.
Por eso permanecieron quietos, como ya estaban... esperando el final, como antes de que ella llegara.
Buenos observadores de las horas y los días y de lo que en ellos no ocurre, vieron que la plaga actuaba como un depredador implacable y sordo, y como una fiera hambrienta, lo hacía en círculos.
El mal comenzó por el nítido
lago de las afueras, pudriendo el
agua, haciéndola
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