Cuando nos acercamos al
pueblo, hay cosas que no llegamos a entender, decimos injustamente: que poca gente se ve… Ni por un momento nos paramos a pensar; quizás por no querer defraudar a nuestra memoria colectiva; que aquella gente que transitaban por las
calles de acá para allá, una gran mayoría están en las residencias, que cada vez que las visitamos, lo que más nos “sale de ojo”, es que no hablen entre ellos de sus vivencias, acontecimientos, etc., quizás digan para sí: “ya se tiene todo hablado”.
... (ver texto completo)