Cuenta Juan González, el alcalde del pueblo, que ha llegado a ver dos autobuses con gente procedente de Montijo aparcados junto a ese círculo empedrado al que La Garganta, el segundo pueblo más alto de Extremadura, fía el presente y sobre todo el futuro de su tirón como destino turístico.
Es el antiguo corral de lobos, situado a las afueras del pueblo. En abril del año pasado fue inaugurada su restauración, y el ayuntamiento confía en que una vez que amaine el temporal económico, llegue el dinero necesario para sacar adelante su centro de interpretación dedicado al lobo. Estaría ubicado junto al pozo de nieve, a dos minutos a pie del corral, una construcción que hace dos años estaba enterrada. Sólo se veían, a ras de suelo, algunas losas superiores de su muro.
«Decidimos restaurarlo porque vimos que tenía un potencial de atracción de turistas, y las tareas de rehabilitación suponían también crear empleo en la zona», explica Juan González, alcalde socialista del municipio. Junto al corral, al que también es usual denominar lobera, hay un cartel informativo sobre un monolito de piedra. «El proyecto implicó a los mayores del pueblo, que nos han permitido rescatar las historias del lobo en el pueblo», comenta el regidor.
Noticia del Diario Hoy.
Es el antiguo corral de lobos, situado a las afueras del pueblo. En abril del año pasado fue inaugurada su restauración, y el ayuntamiento confía en que una vez que amaine el temporal económico, llegue el dinero necesario para sacar adelante su centro de interpretación dedicado al lobo. Estaría ubicado junto al pozo de nieve, a dos minutos a pie del corral, una construcción que hace dos años estaba enterrada. Sólo se veían, a ras de suelo, algunas losas superiores de su muro.
«Decidimos restaurarlo porque vimos que tenía un potencial de atracción de turistas, y las tareas de rehabilitación suponían también crear empleo en la zona», explica Juan González, alcalde socialista del municipio. Junto al corral, al que también es usual denominar lobera, hay un cartel informativo sobre un monolito de piedra. «El proyecto implicó a los mayores del pueblo, que nos han permitido rescatar las historias del lobo en el pueblo», comenta el regidor.
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