El Ayuntamiento ha decidido esta semana que incluirá el Centro de la Divulgación de la Semana Santa en la relación de monumentos municipales por los cuales comenzará a cobrar entrada en breve. Existían dudas, ya que este centro está ubicado en el cripta de la Preciosa Sangre y el lugar, por tanto, pertenece a la Diócesis de Coria-Cáceres. Un convenio de colaboración firmado entre ambas instituciones contemplaba la cesión de este espacio al Consistorio para que haga uso de las instalaciones durante un periodo de 25 años.
Antes de adoptar esta decisión, el Ayuntamiento solicitó un informe a los servicios técnicos municipales. En este documento, elaborado por el departamento de Administración de Rentas y Exacciones, se contemplan las razones por las cuáles se da luz verde al cobro de la entrada. El informe considera que está justificada esta medida, ya que el Ayuntamiento ingresará dinero no por ser el propietario del inmueble, sino por el servicio que presta en su interior.
«Lo que se debería tener en cuenta es la titularidad del servicio y que éste sea de competencia local, y no la titularidad del inmueble en el que éste se presta», se indica en el informe municipal, que además repara en que la oferta de este servicio a la ciudadanía implica una actividad de «limpieza, conservación, mantenimiento y preparación de visitas cuyos gastos se trata de repercutir entre los usuarios».
El Obispado, mientras tanto, prefiere mantenerse al margen y no opinar sobre la decisión municipal.
La nueva ordenanza fiscal reguladora de las tasas por visitas a monumentos históricos entrará en vigor una vez que pase por pleno. Es el último trámite administrativo que tiene que superar.
Antes de adoptar esta decisión, el Ayuntamiento solicitó un informe a los servicios técnicos municipales. En este documento, elaborado por el departamento de Administración de Rentas y Exacciones, se contemplan las razones por las cuáles se da luz verde al cobro de la entrada. El informe considera que está justificada esta medida, ya que el Ayuntamiento ingresará dinero no por ser el propietario del inmueble, sino por el servicio que presta en su interior.
«Lo que se debería tener en cuenta es la titularidad del servicio y que éste sea de competencia local, y no la titularidad del inmueble en el que éste se presta», se indica en el informe municipal, que además repara en que la oferta de este servicio a la ciudadanía implica una actividad de «limpieza, conservación, mantenimiento y preparación de visitas cuyos gastos se trata de repercutir entre los usuarios».
El Obispado, mientras tanto, prefiere mantenerse al margen y no opinar sobre la decisión municipal.
La nueva ordenanza fiscal reguladora de las tasas por visitas a monumentos históricos entrará en vigor una vez que pase por pleno. Es el último trámite administrativo que tiene que superar.
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