• Tradición cacereña
Una tradición cacereña cuenta poéticamente la rendición de la ciudad de Cáceres a las tropas de Alfonso IX. El rey leonés tenía cercada la ciudad, y envió una embajada al Rey o jefe moro intimidándolo a la rendición, y uno de sus emisarios, un capitán, vio a la hija del rey o Alcaide de la que se enamoró siendo correspondido. Todas las noches y por una galería desde el Alcázar árabe salía de la muralla, llegando a las proximidades del campamento real, que estaba en los altos de la Ribera. Por amor, la mora proporcionó las llaves de la entrada de la galería al Capitán y por ella entraron una noche las tropas castellanas y leonesas, librándose en el interior de la ciudad una cruenta batalla.
La leyenda añade que la mora, por su traición, fue encantada por su padre convirtiéndola en gallina, y que vive permanentemente en la galería, y que todos los años, a las doce de la noche del día de San Juan, recobra su forma humana y recorre silenciosa y tristemente las calles de la ciudad.
Pedro Lumbreras. Los Fueros Municipales de Cáceres. Cáceres 1974. En Chamorro, V. (1981): “Historia de Extremadura. Tomo I: Uncida. Prehistoria-Siglo XV”. Ed. Quasimodo. Madrid.
Una tradición cacereña cuenta poéticamente la rendición de la ciudad de Cáceres a las tropas de Alfonso IX. El rey leonés tenía cercada la ciudad, y envió una embajada al Rey o jefe moro intimidándolo a la rendición, y uno de sus emisarios, un capitán, vio a la hija del rey o Alcaide de la que se enamoró siendo correspondido. Todas las noches y por una galería desde el Alcázar árabe salía de la muralla, llegando a las proximidades del campamento real, que estaba en los altos de la Ribera. Por amor, la mora proporcionó las llaves de la entrada de la galería al Capitán y por ella entraron una noche las tropas castellanas y leonesas, librándose en el interior de la ciudad una cruenta batalla.
La leyenda añade que la mora, por su traición, fue encantada por su padre convirtiéndola en gallina, y que vive permanentemente en la galería, y que todos los años, a las doce de la noche del día de San Juan, recobra su forma humana y recorre silenciosa y tristemente las calles de la ciudad.
Pedro Lumbreras. Los Fueros Municipales de Cáceres. Cáceres 1974. En Chamorro, V. (1981): “Historia de Extremadura. Tomo I: Uncida. Prehistoria-Siglo XV”. Ed. Quasimodo. Madrid.
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