-Santa Catalina de Siena, Roma, 1380.
-San Pedro de Verona, mártir, Milán, 1252.
-San Tíquico, discípulo de San Pablo Ap., s. I.
-Santos Agapio y Secundino, mártires, Cirta, Argelia, s. III.
-Santos Emiliano, Tértulo y Antonia, otra mujer y sus dos hiios gemelos, Cirta, 260.
-Siete buenos ladrones convertidos por San Jasón, mártires, 100.
-San Torpetes, mártir, de quien habla San Pablo en la epístola a los Filipenses, Pisa, s. I.
-San Paulino, obispo de Brescia, Italia, hacia 428.
-San Hugo (26 abril), abad de Cluny, Francia, 1109.
-San Roberto, abad de Molesmes, 1110.
-Santa Ave de Denain, virgen, s. IV.
-Santos Ursión y Maurelo de Troyes, Francia, 1375-1445.
-Santa Cercira, virgen y mártir, Corfú, s. II. Era hija de Ceciliano, gobernador de Corfú. La admirable paciencia que mostraban los cristianos ante el tribunal de su padre, la hizo meditar y la dispuso para abrazar la fe. Denunciada a Ceciliano, éste cometió la infamia de entregarla a un esclavo negro para deshonrarla. El esclavo, que también era cristiano, se negó a ello, y ambos fueron lapidados.
-San Wilfrido. II, obispo de York, 744.
-San Senán, que hizo vida solitaria al norte del país de Gales, en un bosque perteneciente al padre de Santa Venefrida, la cual iba con frecuencia a pedirle instrucciones para avanzar en los caminos de la perfección. Un día le encontró muerto y le dió piadosa sepultura en la cabaña misma que había sido testigo de sus penitencias.
-San Pedro de Verona, mártir, Milán, 1252.
-San Tíquico, discípulo de San Pablo Ap., s. I.
-Santos Agapio y Secundino, mártires, Cirta, Argelia, s. III.
-Santos Emiliano, Tértulo y Antonia, otra mujer y sus dos hiios gemelos, Cirta, 260.
-Siete buenos ladrones convertidos por San Jasón, mártires, 100.
-San Torpetes, mártir, de quien habla San Pablo en la epístola a los Filipenses, Pisa, s. I.
-San Paulino, obispo de Brescia, Italia, hacia 428.
-San Hugo (26 abril), abad de Cluny, Francia, 1109.
-San Roberto, abad de Molesmes, 1110.
-Santa Ave de Denain, virgen, s. IV.
-Santos Ursión y Maurelo de Troyes, Francia, 1375-1445.
-Santa Cercira, virgen y mártir, Corfú, s. II. Era hija de Ceciliano, gobernador de Corfú. La admirable paciencia que mostraban los cristianos ante el tribunal de su padre, la hizo meditar y la dispuso para abrazar la fe. Denunciada a Ceciliano, éste cometió la infamia de entregarla a un esclavo negro para deshonrarla. El esclavo, que también era cristiano, se negó a ello, y ambos fueron lapidados.
-San Wilfrido. II, obispo de York, 744.
-San Senán, que hizo vida solitaria al norte del país de Gales, en un bosque perteneciente al padre de Santa Venefrida, la cual iba con frecuencia a pedirle instrucciones para avanzar en los caminos de la perfección. Un día le encontró muerto y le dió piadosa sepultura en la cabaña misma que había sido testigo de sus penitencias.