El aceite de oliva es el oro líquido de la localidad de Arróniz. Un olivo crece desde hace años de una piedra de la ermita de la Virgen de Mendía. Según cuenta la leyenda, el árbol surgió de las lágrimas de la Virgen, otorgando a Arróniz su fuente de riqueza: las olivas. Este pueblo, que supera los 1.000 habitantes, se encuentra a 13 kilómetros de Estella-Lizarra y a medio camino entre Logroño y Pamplona.
Su aceite se elabora con la variedad de oliva "Arróniz". Las artes con que se obtiene este oro verde dan lugar a dos marcas, "Mendia" y "Villa de las Musas", siendo esta última la de más alta gama. Las "Musas" que inspiraron el nombre de este aceite se encuentran inmortalizadas en un mosaico romano localizado a escasos kilómetros de Arróniz, en la Villa de las Musas de Arellano.
La explanada del trujal que se encuentra en la entrada del pueblo es el escenario de una cita de invierno: el Día de la Tostada. Cada año, en un fin de semana del mes de febrero, se inaugura la nueva temporada de aceite con la degustación de miles de tostadas bañadas en unto al gusto y escoltadas por dientes de ajo. Además, numerosos puestos de artesanos pueblan las calles vecinas para deleite del visitante
Su aceite se elabora con la variedad de oliva "Arróniz". Las artes con que se obtiene este oro verde dan lugar a dos marcas, "Mendia" y "Villa de las Musas", siendo esta última la de más alta gama. Las "Musas" que inspiraron el nombre de este aceite se encuentran inmortalizadas en un mosaico romano localizado a escasos kilómetros de Arróniz, en la Villa de las Musas de Arellano.
La explanada del trujal que se encuentra en la entrada del pueblo es el escenario de una cita de invierno: el Día de la Tostada. Cada año, en un fin de semana del mes de febrero, se inaugura la nueva temporada de aceite con la degustación de miles de tostadas bañadas en unto al gusto y escoltadas por dientes de ajo. Además, numerosos puestos de artesanos pueblan las calles vecinas para deleite del visitante