Los perros persiguen a los gatos como a cualquier animal más pequeño de ellos por puro instinto de
caza. El que los gatos sean sus víctimas más habituales es porque la convivencia con los felinos es más cercana (
calles,
parques, etc).
Los perros que conviven con gatos en sus
casas pierden el instinto de caza hacia el gato con el que conviven pero no así con otros desconocidos. El instinto de caza se suscita por el movimiento de la supuesta presa y como todo instinto es automático, nace con el individuo
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