...
RIBERO, mira que tengo poca vergüenza; con todo lo que me aguantas cuando me meto contigo, y tengo la desfachatez de no felicitarte, ni siquiera de hacerte ver que me siento partícipe de tus alegrías; que menos que haberte dicho “un algo” cuando fuisteis campeones de liga.
La verdad es que no tengo perdón de Dios; y a este paso, mal prepara uno el
camino para la Otra Vida; pero mientras que esté en ésta, espero, al menos, que tú me perdones, será para mí más llevadera.
Uno de estos días
... (ver texto completo)