Dirijo mi vista al valle donde vago la ultima manada de lobos de Sierra de San Pedro. Mis pensamientos aproximan recuerdos y nostalgias de tiempos pasados, cuando uno de los seres mas viejos de la sierra aullaba en sus bosques y manchas. Un ancestral compañero, un ser querido que desaparecio poco a poco, casi sin decir adios. O quizas fueramos nosotros quienes no supimos escuchar su grito desesperado de despedida. Me siento entoces apenado por esta remembranza, y descanso mi vista sobre el valle sin poder apartarme de tan tristes pensamientos.
Dos agentes fuimos testigos de ese adios; una patrulla movil, como se nos denominaba, que desde siempre, vivio encuentros y desencuentros con Sierra de san Pedro; Y recuerdo al compañero Sabas a mi lado en el 4L o "estronchando" jaras por la sierra, e igualmente me trae añoranzas del pasado...
-"Cada vez quedan menos. ¿No lo notas Antonio?"; tal me decia el compañero muchas noches de servicio, ya a finales de los 80, mientras que refugiados en el 4L u ocultos en algun morron, vigilabamos luces o movimientos furtivos en la sierra.
Era cierto, los aullidos sonaban mas retirados mas pausados, a veces ya inexistentes.
"Cierto Sabas. Ya no se escuchan en Rincon Alto, ni en Pajonales, ni en Valdueza"; recuerdo que le contestaba.
Impotentes, a pesar de nuestra persistencia por evitarlo, observamos que nos ibamos quedando sin uno de los sonidos mas significativos de las noches de Sierra de San Pedro.
TEXTO DE: Antonio Gutierrez Sanchez.
(Agente forestal, de Sierra de San Pedro)
Parte del diario de un agente forestal. Commovedor y es una lastima que sea verdad.
Saludos, y que descansen.
Dos agentes fuimos testigos de ese adios; una patrulla movil, como se nos denominaba, que desde siempre, vivio encuentros y desencuentros con Sierra de san Pedro; Y recuerdo al compañero Sabas a mi lado en el 4L o "estronchando" jaras por la sierra, e igualmente me trae añoranzas del pasado...
-"Cada vez quedan menos. ¿No lo notas Antonio?"; tal me decia el compañero muchas noches de servicio, ya a finales de los 80, mientras que refugiados en el 4L u ocultos en algun morron, vigilabamos luces o movimientos furtivos en la sierra.
Era cierto, los aullidos sonaban mas retirados mas pausados, a veces ya inexistentes.
"Cierto Sabas. Ya no se escuchan en Rincon Alto, ni en Pajonales, ni en Valdueza"; recuerdo que le contestaba.
Impotentes, a pesar de nuestra persistencia por evitarlo, observamos que nos ibamos quedando sin uno de los sonidos mas significativos de las noches de Sierra de San Pedro.
TEXTO DE: Antonio Gutierrez Sanchez.
(Agente forestal, de Sierra de San Pedro)
Parte del diario de un agente forestal. Commovedor y es una lastima que sea verdad.
Saludos, y que descansen.