En tierras de Extremadura,
donde una raaza se cria
toda vigor y frescura,
nacieron Perdo y Maria,
la fuerza y la donosura.
Tuvieron amores rudos,
de los hondos y de los mudos,
de los ingenuos amores,
de los amores desnudos,
que prometen mas que flores...
Ella, bella y montesina,
y el, montesino y fogoso,
eran el roble y la encina,
la clara luna marciana
y el sol de julio ardoso.
Antes de la sementera,
cuando vecina ya era
la ansiada fecha dichosa
de aquella union fructuosa
que ya la pareja espera,
estaba el ardiente mozo
descuajando inculto trozo
de riaca tierra bravìa
penso en el trigo con gozo
penso con fuego en Maria...
¡Y ved que sabrosa cosa
de pronto los dos gozaròn!
Por la senda polvorosa
paso la muchacha hermosa,
y asi a voces platicaron:
- ¡Adios, Pedro!
- ¡Adios, Maria!
-Tierra bien jolga y de sierra..,
¡Lo que le jechis te cria!..
-Y asin debi sel la tierra,
y asi la genti..., agraecia...
¡Oh, quien la dicha me diera
de ver tras las venidera
ansiada union venturosa
el hogar y la panera
de la pareja briosa!
donde una raaza se cria
toda vigor y frescura,
nacieron Perdo y Maria,
la fuerza y la donosura.
Tuvieron amores rudos,
de los hondos y de los mudos,
de los ingenuos amores,
de los amores desnudos,
que prometen mas que flores...
Ella, bella y montesina,
y el, montesino y fogoso,
eran el roble y la encina,
la clara luna marciana
y el sol de julio ardoso.
Antes de la sementera,
cuando vecina ya era
la ansiada fecha dichosa
de aquella union fructuosa
que ya la pareja espera,
estaba el ardiente mozo
descuajando inculto trozo
de riaca tierra bravìa
penso en el trigo con gozo
penso con fuego en Maria...
¡Y ved que sabrosa cosa
de pronto los dos gozaròn!
Por la senda polvorosa
paso la muchacha hermosa,
y asi a voces platicaron:
- ¡Adios, Pedro!
- ¡Adios, Maria!
-Tierra bien jolga y de sierra..,
¡Lo que le jechis te cria!..
-Y asin debi sel la tierra,
y asi la genti..., agraecia...
¡Oh, quien la dicha me diera
de ver tras las venidera
ansiada union venturosa
el hogar y la panera
de la pareja briosa!